La convocatoria este sábado de más de 300 actos festivos en toda Catalunya coincidiendo con la jornada de reflexión de las elecciones españolas convierten a Tsunami Democràtic en el catalizador de la desobediencia civil y las protestas contra la sentencia del Tribunal Supremo al procés. Recoge así el testigo del papel preeminente que en otros momentos han tenido la ANC y Òmnium y deja en un segundo plano, por ahora, cualquier respuesta institucional que pueda llegar a producirse por parte del Govern y del Parlament. Tsunami, que este sábado ha denunciado más de 1.000 ataques informáticos coordinados para tumbar su APP por parte del Estado, ha exhibido músculo del apoyo internacional que ha tenido y, lejos de amilanarse, ha planteado la jornada como un desafío a la Junta Electoral Central y un aperitivo de las jornadas de protesta que tiene en marcha entre el 11 y el 13 de noviembre.

Es obvio que, en estos momentos, Tsunami, un movimiento sin líderes visibles conocidos y que anuncia sus acciones a través de plataformas digitales, se ha convertido en el verdadero quebradero de cabeza del Estado español, que ha intentado primero criminalizarlo, para, seguidamente, anunciar el propio Pedro Sánchez que el CNI y la policía los estaba investigando; después, que tenían información y empezaban a saber cosas y, más tarde, que el CNI "iba a llegar hasta el final". La idea inicial de la Moncloa era exhibir un gran triunfo antes de la jornada electoral y, lejos de ello, existe la impresión generalizada de que, hasta la fecha, toda la información que ha podido recabar, si a algo se parece, es a aquella sobre dónde estaban las urnas antes del referéndum del 1 de octubre. La convocatoria este sábado del autodenominado comité de seguimiento de la situación en Catalunya, coordinado por el propio Sánchez, varios ministros y altos cargos de varios departamentos, ha tenido sobre todo un enorme aroma a acto de propaganda electoral, que la Junta Electoral ha permitido realizar al Gobierno en plena jornada de reflexión porque el frame era -y es- Catalunya.

La jornada electoral de este domingo tendrá, sin ningún género de dudas a Catalunya en el centro de todos los análisis a partir de las 20 horas, cuando se cerrarán los colegios electorales. Permitirá conocer hasta qué punto el PSOE se ha equivocado con un discurso nada diferenciado del Partido Popular en el tema catalán; y, también, la fuerza del independentismo, que, con tres partidos en danza, está en condiciones de alzarse, por primera vez, con la mayoría de los 48 escaños catalanes en el Congreso de los Diputados, superando los 22 que obtuvo en abril. Si así fuera, la respuesta a la sentencia del Tribunal Supremo en las urnas adquiriría una dimensión política desconocida e imprevista por el deep state español ,que se las prometía muy felices con la condena de 100 años a los presos políticos catalanes. 

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