Una noticia avanzada por la agencia norteamericana Bloomberg ha puesto este viernes los pelos de punta a más de uno y también de relieve el caos organizativo del Gobierno de Pedro Sánchez y los límites de su permanente política de trilerismo. España podría llegar a perder una parte de los 160.000 millones de los fondos europeos por incumplir requisitos de control establecidos por la Comisión Europea. Vamos, que hay algo que no le cuadra a Bruselas de cómo se están repartiendo los fondos europeos, algo que es normal que en la capital comunitaria sorprenda porque mucho más sorprende aquí, ya que la opacidad es total y nadie sabe exactamente dónde acaban los miles de millones que se vienen recibiendo.
Primero fue el Gobierno español denunciando que llegaba con retraso el dinero acordado y del que depende buena parte de la recuperación económica, y el sentar las bases de una economía mucho más amplia que el turismo y la construcción. Más tarde dijo que se estaban distribuyendo mal, ya que Madrid no había hecho los deberes suficientemente bien, las autonomías se quejaban y la opacidad informativa era alta. Y ahora España se ha saltado uno de los plazos que tenía para justificar el dinero recibido y los auditores del Tribunal de Cuentas Europeo han alzado la voz hablando de un aumento de los errores por parte de España, país al que se cita específicamente.
Quizás sería el momento de explicar en la capital comunitaria que España es toda una experta en hacer magia con el dinero y que su capacidad para poner por escrito una cosa y hacer otra es legendaria. Los catalanes lo sabemos perfectamente y solo hace falta un vistazo a los presupuestos generales del Estado, donde en Catalunya nunca se ejecuta lo que está presupuestado (un 35% en 2021) y, en cambio, en Madrid la inversión escala al 184%. Un Estado acostumbrado a una situación así año tras año ya ha superado cualquier tipo de obstáculo a la hora de hacer lo que le dé la gana.
Conociendo cómo funciona el flujo informativo en Bruselas, es probable que en un momento u otro haya una rectificación o una aclaración. Eso llegará porque es demasiado grave para la imagen de España y el club de los 27 no deja a uno de sus Estados tirado si no es imprescindible. Pero el aviso ya está lanzado y Madrid deberá vigilar a partir de ahora. Se puede tapar esta primera advertencia, pero deberán cambiar las cosas, ya que el foco no va a desaparecer por más que la Moncloa lo intente. Ahora las cosas con los fondos europeos deberán cambiar.