Después de varios días de juicio y de sentar al astro argentino Leo Messi en el banquillo de los acusados por evasión de impuestos de los ejercicios 2007, 2008 y 2009 por un montante de cuatro millones de euros, la abogacía del Estado, la única acusación que ha pedido cárcel para el futbolista del club blaugrana, protagonizó en la última jornada un alegato que vale la pena desmenuzar. No, desde luego, porque el futbolista esté por encima del bien y del mal, aunque en 2014 pagara un total de 54 millones de euros para regularizar su situación, convirtiéndose en el primer contribuyente de España. Tampoco porque la evidente persecución judicial que ha sufrido el Barça sea eximente alguno del cumplimiento de las obligaciones fiscales, como cualquier ciudadano. Porque el hecho de que los servicios jurídicos del Estado hayan señalado recientemente que el lema "Hacienda somos todos" tiene que ver tan solo con un eslogan publicitario, lo cierto es que, a estas alturas, ese antiguo lema publicitario debería ser más verdad que nunca.
¿Pero qué dijo el abogado del Estado Enrique Mazo que tanto sorprendió? En síntesis, que no era creíble que Messi no estuviera al corriente de la evasión de impuestos y le equiparó con el capo de una estructura criminal. Hombre, ¿suena exagerado, no? Messi el capo de una estructura criminal, según la abogacía del Estado, mientras el fiscal sostiene que el jugador no se daba cuenta de nada. Sin querer entrar en comparaciones, que siempre son injustas ya que los matices acaban desapareciendo, es llamativo que en pocos meses pueda desde una instancia como la abogacía del Estado sostenerse en el caso de Cristina de Borbón que "ser cónyuge de un defraudador a la Hacienda Pública (se refiere a Urdangarin) no convierte a uno en partícipe de una defraudación" y, en cambio, situar a Messi al frente de una estructura criminal cuando el fiscal le exculpa, el padre del futbolista sostiene que este no sabía nada, cualquiera que conozca al futbolista estará de acuerdo con esta versión... y así uno tras otro de los comparecientes.
Y llegado a este extremo uno no puede más que ser un poco malpensado. Un poquito y durante un instante por el hecho, conocido desde el inicio de esta legislatura, que la máxima responsable de la Abogacía del Estado sea Marta Silva Lapuerta, que ocupó el puesto de secretaria de la junta del Real Madrid, hija del exministro franquista Federico Silva Muñoz y sobrina del extesorero del PP Álvaro Lapuerta. Por cierto, la actuación de Marta Silva ya despertó suspicacias de la Abogacía del Estado en el caso Neymar. Pero pensar en esa posibilidad debe ser victimista. Muy victimista. Como conocer que el Barça ha sido sancionado con 150.000 euros por la UEFA por desplegar estelades en su estadio en partidos de Champions después de que el Gobierno español se movilizara ante las instancias deportivas europeas. Eso sí, antes de que recientemente un juez las autorizara en la final de la Copa del Rey. Tendrá que pleitear el Barça, cuando lo normal sería que el Gobierno informara a la UEFA de la sentencia judicial y retirara su oposición. Pero eso, no pasará.