Cuando el Rey señala a Sánchez

En lo que llevamos de presente legislatura española, que se inició con la investidura de Pedro Sánchez en noviembre de 2023, se han producido tres momentos de especial tensión entre el palacio de la Zarzuela y el de la Moncloa. El primero tuvo que ver con los propios acuerdos de investidura y el compromiso de Sánchez ante el president Carles Puigdemont de impulsar una ley de amnistía. El segundo fue durante la DANA en el País Valencià, en noviembre de 2024, cuando Felipe VI visitó Paiporta, la zona cero de la catástrofe, y el presidente del Gobierno fue evacuado por su equipo de seguridad al ser recibido con insultos, lanzamiento de barro y objetos. El tercer desencuentro se ha producido a raíz de la crisis de Ceuta y el comunicado extraordinario que se ha emitido desde la Zarzuela.

En los primeros dos casos no hubo de por medio declaración alguna y la disputa se produjo subterráneamente: gestos, portavoces oficiosos, imágenes, desencuentros, cortesanos opinando y posición pública de medios cercanos a la monarquía. En este caso, sin embargo, se ha dado un paso más, cuando se ha señalado un destinatario concreto y se le ha dado un coscorrón: "El Estado debe velar por la seguridad de Ceuta y Melilla y evitar que estos hechos vuelvan a repetirse". Señala un responsable político, el Gobierno de Pedro Sánchez, y exige una actuación mucho más radical del Ejecutivo para que no vuelva a suceder. 

Señala un responsable político, el Gobierno de Pedro Sánchez, y exige una actuación mucho más radical del Ejecutivo para que no vuelva a suceder

Cuesta en las hemerotecas encontrar un posicionamiento tan contundente en un mensaje institucional que no sea el del 3 de octubre de 2017, tras el referéndum de autodeterminación en Catalunya. Aquel mensaje, a todas luces equivocado en el tono, como ha podido comprobar Felipe VI con el paso de los años, llevó la monarquía española a los sótanos en la valoración de los catalanes, algo que hoy aún dura. Es de lejos la institución con peor valoración, un 2,2, y solo aprueba entre los votantes del PP. Está por debajo de la Iglesia católica, que obtiene un 2,5 de valoración, y los partidos políticos, con un 3,1. La clasificación la encabezan los ayuntamientos, que son la única institución que aprueba.

Aunque las relaciones entre Zarzuela y Moncloa están claramente agrietadas, veremos qué resultado tiene este comunicado y el hecho de que el monarca exprese su preocupación e indignación —un lenguaje más propio de los políticos que de situaciones complejas, pero que requiere un lenguaje institucional— que ha remarcado con una intervención poco habitual. Todo ello se produce, además, cuando Sánchez tiene otro frente abierto con la justicia española, con casos que afectan a su familia, a su partido y a su principal colaborador, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Y hace tiempo que se especula con que, en la próxima campaña electoral, el PSOE llevará en su programa un detonante importante para movilizar a su partido y darle la vuelta a las encuestas que lo sitúan claramente por detrás del Partido Popular