El Barca está KO. Se desangra tumbado en la lona mientras un espectro de equipo se mueve desde hace unos partidos por el terreno de juego. El Barça atraviesa una crisis de resultados y de juego y más vale reconocerlo cuanto antes. Se escapó la Champions ante un peleón Atlético Madrid, se ha perdido la abultada distancia que poseía en la Liga encadenando tres derrotas -Real Madrid, Real Sociedad y Valencia- y, sinceramente, la Copa del Rey, aunque el club gane la final que le tiene que enfrentar en mayo al Sevilla, es un trofeo menor. Muy poco para un equipo que se las prometía felices a principios de abril y que ha entrado en un declive de juego que debe tener una explicación puertas adentro de la entidad aunque nadie la quiera o la sepa ofrecer.
¿Qué le pasa al Barça? ¿Qué les pasa a sus dos grandes estrellas Messi y Neymar? No he encontrado en las crónicas de los cinco últimos partidos -dos de Champions y tres de Liga- una explicación razonable que justifique el bajón que han sufrido en su forma física y en su estado anímico. Como si se hubieran aburrido de jugar y de ganar en el peor momento de la temporada. O, quizás, la explicación está en que, al final, los casos judiciales y fiscales que ambos arrastran en los tribunales han acabado siendo mucho más determinantes de lo que nos imaginamos.
Es evidente que después de la derrota frente al Valencia en el Camp Nou se abre una nueva liga. El Barça sigue líder por el gol average frente al Atlético de Madrid y a un punto está el Real Madrid. El 2 de abril la diferencia era de nueve puntos con el primero y de diez con el segundo. Quizás, como decía Johan Cruyff, la explicación es mucho más sencilla y fútbol es fútbol. Y el ausente genio azulgrana se llevó a la tumba la magia de un equipo que parece que ha dejado de saber jugar.