La junta general ordinaria de accionistas de Repsol presidida por Antonio Brufau ha aprobado la reelección como consejeros del presidente de Caixabank, Isidre Fainé, y del consejero delegado de la entidad, Gonzalo Gortázar, ambos por el plazo estatutario de cuatro años.
Fainé, vicepresidente primero de la petrolera, fue nombrado consejero de Repsol en diciembre del 2007 y posteriormente ratificado y nombrado por la junta de accionistas en 2008 y reelegido en 2012. Por su parte, Gortázar fue nombrado consejero dominical de Repsol en abril del año pasado, sustituyendo a Joan Maria Nin en el órgano rector de la petrolera, y ahora ha sido reelegido.
Además, la junta ha aprobado continuar con la fórmula de retribución de scrip dividend, por un importe aproximado de 0,80 euros por acción para el ejercicio 2015, teniendo en cuenta tanto el dividendo cerrado durante el pasado mes de enero y el que la sociedad tiene previsto ejecutar durante los meses de junio y julio.
Sistema retributivo y compensaciones
Asimismo, se ha dado el visto bueno a la aplicación de un nuevo sistema retributivo para el consejero delegado de la petrolera, Josu Jon Imaz, referenciado en el valor de las acciones de la compañía. El nivel de cumplimiento de este sistema, que tendrá un peso del 10% sobre la retribución variable anual del 2016, vendrá determinado por la evolución de la cotización de la acción de Repsol frente a la muestra de otras compañías del sector: Total, Royal Dutch Shell, BP, ENI y OMV.
Por otra parte, Repsol compensará todas las emisiones de la junta general de accionistas mediante la contratación voluntaria de créditos de carbono generados por un proyecto internacional de protección del medio ambiente. Desde 2012, la compañía cuantifica y verifica la huella de carbono de este evento y compensa sus emisiones para conseguir que el balance de las mismas sea cero. De hecho, fue la primera empresa española en recibir el certificado de verificación de la British Standards Institution para esta clase de actos.
El fin de la OPEP
Brufau ha abogado por la desaparición de la OPEP "como cártel" y por que el mercado del petróleo funcione como tal, con reglas de oferta y demanda y no en función de las necesidades de precios de "unos señores". "Creo que lo mejor que le puede pasar a este sector es que la OPEP desaparezca como cártel y que el sector funcione con reglas del mercado puras", ha asegurado el presidente de Repsol en su discurso en la junta general de accionistas de la petrolera.
"Nuestro dinero lo tenemos que jugar en las reglas de oferta y demanda y no a que unos señores decidan qué precios necesitan ellos para que el mundo pague y manipulen la producción", ha añadido. En un discurso muy centrado en las acciones necesarias en la lucha contra el cambio climático, Brufau ha tachado de "falso" que el coche eléctrico "sea cero emisiones CO2", dado el peso que tiene el carbón en el mix de generación eléctrica actual, y ha criticado políticas de subvenciones aplicadas a estos vehículos. "Tengo que pensar que la subvención no es al coche eléctrico" sino "al sector del carbón o del automóvil alemán", ha insistido.
De vuelta al sector petrolero, Brufau ha destacado que 2015 estuvo marcado por una fuerte bajada de precios y una gran volatilidad enmarcada en dos razones: la ralentización de la economía global y la sobreproducción existente desde que la OPEP ya no actúa como cártel dejando que "el mercado funcione como mercado". Y de cara a este año, Brufau ha considerado "muy prudente" la previsión de precios que barajan los analistas –que esperan que el barril de Brent alcance los 42 dólares este año y los 65 dólares en 2018– y las agencias de rating –36 dólares este año y 49 dólares en 2018–.
Si se mantiene por debajo de 30 dólares mucho tiempo, ha afirmado Brufau, no será un problema del petróleo sino de otros factores macroeconómicos o geopolíticos y, aun así, Repsol podrá resistir.