Todos los focos políticos y macroeconómicos siguen puestos en Bruselas y en su decisión que parece tener siempre un mañana para tratar la multa a España por incumplimiento del objetivo de déficit de 2015. El ministro de Economía en funciones, Luis De Guindos, ya se ha mostrado en reiteradas ocasiones "convencido" de que no habrá sanción dados los éxitos de la economía española. "No tiene ningún sentido", ha añadido el ministro de Hacienda también en funciones, Cristóbal Montoro.

Pero lo curioso no es tanto su postura compacta a la vez que poco autocrítica para infundir confianza y seguridad en Europa sino que Guindos viaje a Estrasburgo y se deje una multa de 2.000 miliones en España, lo que podría suponer cerca del 0,2% de su PIB. Por ello, Guindos ha preferido rodear el tema y tratar los escenarios presupuestarios de España y su compatibilidad con el actual procedimiento de déficit tanto con el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, como con el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. Pero nada de plazos ni de la posible multa porque directamente "no la va a haber". Y donde uno cree que no hay, mejor que no haya porque si te he visto, ya no me acuerdo. 

Un partido con prórroga: 2 a 2

En esta misma línea, el Ministerio de Economía ha calificado las próximas reuniones de trabajo con Bruselas como contactos "habituales" pero "concluyentes" entre el ministro de Economía y otros dirigentes comunitarios. Pero lo cierto es que la Comisión Europea va a "deshojar la margarita" tarde o temprano. De hecho más pronto que tarde ya que fuentes del Colegio de Comisarios prevén que se adopte una decisión formal este mismo jueves acerca de "la falta de acción". Otros aseguran que les han dado tres semanas más de tregua e incluso hasta después de verano. 

Y a pocos o muchos minutos, quien sabe, de jugar la prórroga que Bruselas decidió darle a España para no influir en las elecciones generales, los miembros de la Unión Europea (UE) ya están tomando partido: Francia e Italia en contra de la sanción y Alemania y Holanda a favor. 2 a 2. Flexibilidad para seguir fomentando el crecimiento poniendo en valor los esfuerzos realizados versus rigidez para evitar crear un precedente y desatar el efecto contagio. 

Sí pero no, quizás

En el caso de que Bruselas certifique la "falta de acción" por parte del Gobierno español para reducir su desfase presupuestario que alcanzó el 5% del PIB, sin contar las ayudas del sistema financiero, cuando el compromiso adquirido con el Ejecutivo comunitario era del 4,2%, supondría tanto la multa como la congelación de una parte de los fondos comunitarios que recibe España. Una vez los 28 miembros ratifiquen la postura de la Comisión Europea, el organismo contará con 20 días para acabar de perfilar qué tipo de sanción impone. Tan solo el Ecofin en un plazo de 10 días o la misma Bruselas podrían cancelar la sanción o reducirla a cero atendiendo a las peticiones de España.

Y mientras España se encuentra todavía en unas complejas negociaciones postelectorales, la Comisión Europea reformula los plazos entre ambigüedades. Sí pero no, quizás se muestra dispuesta a "perdonar" siempre y cuando quede demostrado el firme compromiso del gobierno de controlar el déficit. "Tenemos que castigar su pecado pasado, pero teniendo la vista puesta en su futura redención" ha reiterado el organismo comunitario. Seguimos, no pero sí. Y esta ambigüedad da alas a Guindos para volar a Estrasburgo y dejarse la multa en casa como quien se deja la cartera para evitar pagar la cuenta del restaurante. 

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