La Hacienda Pública no suele ser objeto de devoción para sus contribuyentes. Pero lo que seguramente el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, todavía no sabía es que un 78,2% de los españoles entiende que el trato de su administración es "desconsiderado, arrogante y exigente". Tan solo un 16,4% lo ve "medio, neutro" y un 5,5%, "considerado, amable y conciliador". Así lo constata la primera edición del Barómetro de Percepción de la Fiscalidad elaborado por la Unión de Contribuyentes (UC). Su objetivo es conocer la opinión de los contribuyentes sobre el esfuerzo fiscal tanto de ciudadanos como de empresas así como el grado de (in)satisfacción con la carga tributaria, la visión general de los impuestos o la opinión del trato recibido por la Hacienda Pública. Para este último caso, la crítica ha sido abrumadora.
Otro dato interesante: un 53,9% de los contribuyentes en España considera "grave" el perjuicio que los impuestos ocasionan a su economía personal o familiar, mientras que el 35,8% entiende este mismo daño como "moderado y asumible" y tan solo un 10,3% no percibe perjuicio alguno. Y más allá del dicho acerca de que pagar impuestos no es plato de buen gusto para nadie, estas cifras nos muestran que hay un problema de recaudación o bien de distribución.
Cabe recordar que la teoría económica acerca del segundo teorema fundamental del bienestar asegura que "cualquier distribución de riqueza que sea eficiente en el sentido de Pareto puede sostenerse en un mercado de competencia perfecta". O lo que es lo mismo, una redistribución vía transferencias o impuestos de las dotaciones iniciales puede ganar en equidad sin perder en eficiencia. Sin embargo, en este barómetro queda reflejado que los contribuyentes prefieren unos impuestos bajos para favorecer la creación de riqueza y empleo antes que unos impuestos altos para redistribuirla. Quizás, riqueza y empleo no son incompatibles con redistribución. Quizás, mayor eficiencia y mayor equidad no son excluyentes.
Impuestos "excesivos"
Más cifras: un 79,2% de los contribuyentes opina que los impuestos son "demasiado altos", para el 17,1% son "correctos" y tan solo un 3,7% los considera "demasiado bajos". La consciencia mayoritaria pasa por entender la carga tributaria española como "demasiado elevada", en parte explicable porque con la vista puesta en el retrovisor, un 81,5% percibe una tendencia al alza de los impuestos en los últimos diez años.
En este sentido, el rechazo mayoritario pasa por los impuestos que gravan el trabajo seguido de impuestos indirectos, entre ellos destacan especialmente los impuestos a la energía, los combustibles así como también los impuestos de patrimonio, sucesiones y donaciones. Dos de los impuestos estrella como son el IVA o el IRPF también son considerados como "excesivos" por un 90% y un 60,6% de los contribuyentes, respectivamente.
Los 184 días del contribuyente catalán
Catalunya tiene una visión mucho más crítica que el resto en materia de impuestos. Quizás porque los catalanes son los que más tiempo trabajan para pagar sus impuestos y cumplir así con sus obligaciones tributarias con Hacienda. Según un informe del Think Tank Civismo corroborado por la fundación para el Avance de la Libertad y la misma UC, los catalanes trabajan 184 días de media y alcanzan su liberación fiscal el mismo día que se celebra la independencia norteamericana. A partir del 4 de julio, los catalanes pasan a trabajar para generar sus propios ingresos. Más concretamente, diez días más que Ceuta y Melilla y cuatro días más que la media española, en la que se encuentran Madrid, el País Vasco y Galicia. Como Catalunya, ninguna otra. Ni tan siquiera se le acercan a dos días vista.

"La percepción de perjuicio de los impuestos" en Catalunya y España. Estadística comparativa de la UC.
Volviendo al barómetro, el contribuyente catalán cree que el ciudadano medio paga unos impuestos demasiado altos en el 92,9% de los casos y un 97,9% percibe que los impuestos han ido aumentando en los últimos diez años. Por último, cabe remarcar que al contribuyente catalán, sus propios impuestos le parecen "demasiado altos" en el 76,7% de los casos, "altos" en un 20,9% y "medianos y correctos" en un 2,3%. Y pese a ello, tan solo un 53,5% de los catalanes considera "grave" el perjuicio que los impuestos causan a su economía personal o familiar, "moderado y asumible" en un 39,5% de los encuestados y sin perjuicio al 7% restante. Y es que la percepción suele ir muy ligada a cómo y en qué se recaudan los impuestos y a cómo y en qué se distribuyen.