El Banco Popular ha ganado 94 millones de euros entre enero y septiembre del 2016, un 66% menos que un año antes, tras destinar a provisiones netas un importe de 1.021 millones, es decir, los beneficios del segundo y el tercer trimestre. O dicho de otra forma, el beneficio neto acumulado hasta septiembre corresponde únicamente al del primer trimestre: 94 millones, y esto ha sido acogido por los inversores con una caída bursátil que ha superado el 8%.

Más concretamente, el margen de intereses ha experimentado un descenso del 6,3% respecto al mismo periodo del año anterior, alcanzando 1.580 millones de euros, una variación que tiene su origen en el impacto de la eliminación de las cláusulas suelo y a la menor actividad de la cartera de renta fija. A su vez, el margen bruto de la entidad presidida por Ángel Ron se ha situado en 2.348 millones, un 12,2% menos que en los nueve primeros meses del 2015.

A la espera de cerrar con pérdidas

Tras haber presentado las cuentas del tercer trimestre, el banco espera ahora cerrar el año con pérdidas, según ha confirmado el propio consejero delegado de la entidad, Pedro Larena, que ha explicado que esto se debe a las provisiones previstas de aquí a final de año para cubrir los riesgos, que alcanzarán los 4.440 millones.

Aunque Larena no ha querido detallar a cuánto ascenderán las pérdidas anuales, sí ha asegurado que se verán compensadas por la ampliación de capital que el banco llevó a cabo antes de verano, por valor de 2.500 millones. En aquel momento, Popular ya previó que cerraría el ejercicio con pérdidas, por lo que Larena no cree que los accionistas se lo tomen ahora mal, ya que "entienden el saneamiento que está llevando a cabo la entidad".

En paralelo a la ampliación de capital, el banco ha anunciado un nuevo Plan de Negocio que entre otras prioridades estratégicas cuenta con la separación del negocio principal y el inmobiliario y prevé la desinversión de 15.000 millones en activos improductivos de aquí al 2018. Según queda estipulado en las cuentas, el saldo bruto de inmuebles y dudosos del negocio inmobiliario se ha reducido este año en 457 millones, en tanto que las ventas de inmuebles han crecido un 15% en el trimestre. En 2016, dichas ventas suman 1.554 millones.

Un "bancazo" con negocio estratégico "sólido"

El objetivo de reducir hasta 2018, 15.000 millones en activos improductivos ha sido reafirmado por Larena, que ha calificado al Banco Popular como un "bancazo" que tiene un negocio estratégico "sólido". De esta forma, pese a la situación, Larena ha considerado que Popular "mantendrá su independencia". "No analizamos fusiones. Si lo hacemos dentro de unos años, lo haremos con perfil de liderazgo", ha añadido en la misma línea que el consejero delegado de Banc Sabadell, Jaume Guardiola, que también ha negado por activa y por pasiva cualquier negociación con el Popular de cara a una potencial fusión. 

Volviendo a los resultados, el Popular ha ganado 817 millones con las cuentas de su actividad principal mientras que las del negocio inmobiliario y asociado le ha reportado unas pérdidas de 723 millones. En este sentido, y sobre el objetivo de deshacerse de los activos improductivos, Larena ha estimado que en el primer trimestre del 2017, Popular tendrá cerrada la estructura de su sociedad inmobiliaria a la que prevé traspasar unos 6.000 millones en dichos activos.

Todavía "no hay nada cerrado", "estamos fijando la estructura de la sociedad" que "está en marcha y avanza a buen ritmo", ha anticipado Larena.

Ajuste de plantilla de 2.600 millones

En esta nueva etapa de reestructuración, el banco ha estimado llevar a cabo un ajuste de plantilla que afectará a 2.600 empleados. Las negociaciones con los sindicatos para cerrar el ERE "terminarán, posiblemente, la semana que viene", según Larena, que ha destacado el esfuerzo que han hecho los sindicatos y el propio banco para ofrecer unas condiciones "razonables y generosas".

"El banco está haciendo todo lo posible en beneficio de los empleados y no piensa en fastidiar", ha explicado Larena, que sobre el cierre de 302 oficinas, ha reconocido que no se esperan "un impacto significativo" en el ahorro, ya que "se trata de las menos rentables y las que se encuentran más próximas a otras".