En este sentido, hay una prisa relativa. La Sareb, que se creó en el 2012 para sacar los activos tóxicos de los bancos y como petición de los promotores inmobiliarios con el fin de reactivar el crédito, tiene hasta el 2027 para deshacerse de sus activos que según queda constatado en su propia web, se encuentran a "precios de mercado, en diferentes estados y con diferentes circunstancias en cuanto a licencias o urbanismo".
El precio como línea roja
Más concretamente, el precio es una línea roja: si se pierde dinero, se espera y no se vende. Entre los más interesados en comprar hay tanto promotores como constructores locales y cooperativas. Ahora bien, las promociones se encuentran en situaciones muy dispares. Algunas fuertemente deterioradas por el vandalismo mientras que otras están casi en perfecto estado de revista a la espera de algunos retoques. Conviene recordar que a todo ello, la Sareb está participada en un 45% por capital público en manos del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).
En el caso de Catalunya se trata de residencias unifamiliares, plurifamiliares o terciarios que van desde los 90 hasta los más de 4.500 metros cuadrados. Asimismo, los precios pueden variar de más de 100.000 euros hasta más de 19 millones, sin incluir impuestos. Conviene matizar que una gran mayoría de los precios están sujetos a consulta o sobre la oferta inicial.