Tras más de un año de gobierno municipal liderado por la alcadessa Ada Colau, Barcelona sigue preocupada (aunque menos) por el paro y las condiciones laborales. Del 26% de los barceloneses que así lo señalaban en 2014, se ha pasado a un 13,4%, según última Encuesta de Servicios Municipales 2016 presentada por el Ajuntament de Barcelona. También preocupa el crecimiento del turismo, que ha seguido cotizando al alza, hasta situarse en un 8,1%. Y es que "hasta 2006, el turismo era inexistente como fuente de preocupación para los barceloneses", ha asegurado el primer tinent de alcalde, Gerardo Pisarello, por lo que el consistorio pretende paliar la presión turística gobernando "para hacer sostenible el turismo en la ciudad". En 2006 era inexistente, en 2014 alcanzó el 4% y en tan solo dos años más, la preocupación se ha duplicado. 

En este sentido, Pisarello ha apostado claramente por regular el turismo. Un debate que  "se tiene que dar sí o sí". Especialmente, en distritos como Ciutat Vella, Eixample y Gràcia que cuentan con una mayor presión y preocupación que las zonas más alejadas. A modo de comparación, en barrios como la Barceloneta, el Raval o Sagrada Família, hay un 20% de los ciudadanos que perciben el turismo como su problema principal mientras que en Les Corts o Nou Barris, esta cifra no alcanza ni el 5%. 

Empatados en el mismo porcentaje de preocupación por el turismo, se encuentran también la movilidad y el tráfico mientras que la seguridad, el transporte público e infraestructuras y la limpieza se han situado por debajo con un 7,3%, 6,5% y un 5,8%, respectivamente. Los problemas económicos y la contaminación han empatado con un 4,7% cada uno. En cuanto a barrios, la Marina de la Zona Franca y los barrios del Besòs son los que más preocupados están por la seguridad mientras Les Corts y nuevamente la Marina, tienen un alto porcentaje de preocupación sobre el transporte público. 

Barcelona, Catalunya y España

Otra de las preguntas planteadas por la 31 edición de la Encuesta de los Servicios Municipales es: "Usted cree que Barcelona ha mejorado o ha empeorado en el último año? ¿Y Catalunya? ¿Y España?" En Barcelona, los resultados han quedado muy empatados con una ligera mayoría de que la capital catalana "está igual". Tan solo dos décimas por debajo, se ha situado la opción de que "ha mejorado". En Catalunya, se ha impuesto la opinión de que "ha empeorado" con un 35,1% mientras que un 30,9% de los barceloneses opina que "está igual" y otro 27,4% que "está mejor". 

Por otra parte, un 73% de los barceloneses han aprobado la gestión de la Generalitat con un 5,7 mientras que el Ejecutivo central encabezado por Mariano Rajoy ha suspendido por un 63% de los encuestados y con una media de 3,3. De cara a España, se ha impuesto una clara mayoría superior al 60% que considera que "está peor". 

Las basuras, la limpieza y el alumbrado

Entre los 25 servicios analizados, la recogida de las basuras, la limpieza de las calles y el alumbrado de Barcelona son los más bien valorados así como las bibliotecas, los centros cívicos y los mercados, en materia de equipamiento. Una vez más, se ha suspendido la gestión de los aparcamientos con un 3,7. A lo que el primer tinent de alcalde ha añadido que "seguiremos trabajando para que Barcelona funcione cada vez mejor. Las política tienen que dirigirse a los problemas que preocupen a los ciudadanos".

Por el momento, la satisfacción de vivir en la capital catalana ha alcanzado una nota de 7,9, una décima por encima del 2015 y un 84% de los entrevistados ha aprobado la gestión municipal. Un reflejo del "cambio" que según Pisarello, ofrece "seguridad y confianza".