El posible regreso de Zinedine Zidane al Real Madrid vuelve a estar sobre la mesa, pero el técnico francés no estaría dispuesto a asumir determinadas condiciones a la hora de volver al banquillo blanco. En este sentdo, Zidane mantiene una relación muy cercana con varios integrantes de la plantilla y no quiere ser la figura encargada de ejecutar una reestructuración que implicaría decisiones especialmente sensibles dentro de un vestuario en el que no quiere conflictos de ningún tipo.
El entrenador francés considera que el equipo necesita cambios profundos para recuperar su mejor versión tanto en liga como en Champions. Sin embargo, su postura no responde únicamente a criterios tácticos o deportivos, sino también a un componente personal muy importante en su figura como técnico. Zidane no quiere verse en la situación de tener que prescindir de futbolistas con los que ha compartido etapas anteriores y muy buenas en el club.
Cinco nombres que marcarían la reconstrucción
Dentro de ese análisis aparecen varios jugadores cuya continuidad generaría dudas en un hipotético nuevo proyecto. Zidane entiende que la plantilla requiere una renovación profunda y que determinadas salidas serían necesarias para reequilibrar el equipo de nuevo. La cuestión no se plantea en términos de trayectoria, sino de rendimiento actual y proyección futura. Algo que algunos jugadores ya no pueden ofrecer con garantías.

Los nombres que surgen en este escenario son David Alaba, Dani Carvajal, Dani Ceballos, Antonio Rüdiger y Franco Mastantuono. La valoración del técnico apunta a que estos perfiles no encajarían en la idea de reconstrucción que el francés considera necesaria para el Real Madrid. Y él, por su parte, no quiere tener que asumirla.
Un obstáculo que no es solamente deportivo
El principal freno no estaría vinculado a la viabilidad de las operaciones ni al margen de maniobra del club, que lo ha tenido siempre, sino al papel que Zidane debería asumir en ese proceso. El técnico no quiere regresar bajo un contexto en el que su figura quede asociada directamente a decisiones traumáticas dentro del vestuario. La gestión del vestuario siempre ha sido uno de los rasgos más reconocidos en la trayectoria de Zidane. Su liderazgo se ha caracterizado por la proximidad con los jugadores y por una dinámica interna basada en la confianza. Afrontar un regreso condicionado por múltiples salidas alteraría ese marco de trabajo.
El escenario actual no implica una ruptura definitiva ni una negativa absoluta, pero sí refleja una posición clara. Zidane no rechaza el proyecto deportivo del Real Madrid, sino el contexto en el que debería desarrollarse. En un club como el Real Madrid, cualquier reconstrucción exige decisiones complejas, y el técnico francés no quiere situarse en el centro de ese desgaste interno.