Xavi Hernández advirtió hace unas semanas a Gerard Piqué, y le dejó bien claro que no entraba en sus planes de cara a la próxima temporada. Consideraba que su etapa en el Barça había finalizado, y que por lo tanto lo mejor que podía hacer era marcharse. Sin embargo, el ‘3’ ni siquiera estudió esa posibilidad, e incluso mostró una actitud desafiante, afirmando que traigan a quien traigan seguirá siendo titular indiscutible, pues no hay nadie mejor que él.
Pero, a decir verdad, parece realmente complicado que consiga disfrutar de continuidad. Porque el fichaje de Jules Koundé le cierra las puertas del once inicial de par en par, y las cosas pueden complicarse más si acaba aterrizando Íñigo Martínez, una operación que Mateu Alemany sigue negociando. Además, no hay que olvidar que hace unas semanas también incorporaron a Andreas Christensen, que ha disfrutado de muchos minutos durante la pretemporada.

El danés ha sido titular en todos los amistosos, acompañando a Eric García. El campeón del Mundial de Sudáfrica, en cambio, ha sido el central menos utilizado, solamente por delante de Samuel Umtiti. Una clara muestra de lo que le espera, en caso de que no abandone el Camp Nou lo antes posible. No obstante, su postura no ha cambiado, y sigue aferrándose al contrato que tiene firmado, que se extiende hasta 2025. No está obligado a irse, y no lo hará.
Ante eso, en el Barça no pueden hacer absolutamente nada. Xavi parece haber asumido que no depende de él la salida de Piqué, y que lo más probable es que tenga que seguir viéndolo en los entrenamientos. El distanciamiento entre ellos es más que obvio, y han pasado a ser amigos íntimos, a no poder ni mirarse a la cara. Y, en medio de esta ‘guerra fría’, ha aparecido la figura de Joan Laporta, que ha intentado poner paz y encontrar una solución.
Lamentablemente, no hay nada que pueda hacer él tampoco. ‘Geri’ ha pasado de ser un ídolo y uno de los líderes del vestuario, a convertirse en el gran problema.
Laporta pide a Xavi que siga contando con Piqué
Lo único que ha hecho Laporta es pedir a Xavi que recule, y asuma que deberá de contar con Piqué otra campaña más. Pero no tienen ninguna manera posible de lograr que se marche, y además, le deben una gran cantidad de dinero debido a que se difirió el sueldo.
Los planes del Barça pasan por tener contento al defensa de 35 años, para que acabe renunciando a los cerca de 80 millones de euros que le quedan por percibir.
Si lo echan de malas maneras, no perdonará ni un euro.