En el Real Madrid se percibe un malestar creciente en torno a la figura de Vinicius. El brasileño siente que el trato que está recibiendo no es acorde a lo que ha dado al club en los últimos años. Dentro de su entorno consideran que la narrativa actual es injusta con él y que se está minimizando su peso real en los éxitos recientes del equipo. Mientras se pone por delante a un Mbappé que no ha logrado nada comparado con él.
A diferencia de otros compañeros señalados por priorizar objetivos individuales, Vinicius cree que siempre ha puesto al club por delante de todo, incluso de la selección de Brasil. En su entorno recuerdan que fue decisivo en dos Champions League, marcando en finales y asumiendo responsabilidades en las noches grandes. Por eso, no entiende que ahora se cuestione su jerarquía dentro del proyecto después de unos meses malos.
La comparación con Mbappé le incomoda
La comparación constante con Kylian Mbappé no le resulta cómoda. Vinicius siente que, cuando el francés no está, él es quien asume el liderazgo ofensivo sin temor alguno. Se ha echado el equipo a la espalda en momentos delicados y considera que eso no está siendo suficientemente valorado. Internamente cree que nunca ha protagonizado gestos que puedan interpretarse como priorizar récords personales o torneos de selecciones por encima del escudo. Esa es una línea que, según su visión, siempre ha respetado. Por eso le duele que parte del debate le coloque en un segundo plano.

En el vestuario hay compañeros que reconocen su peso competitivo. Saben que, en los momentos de máxima exigencia, ha respondido. Pero también es cierto que la llegada de nuevas estrellas ha alterado los equilibrios y ha generado un reparto distinto de protagonismo, especialmente respecto con Mbappé.
Quiere ser la insignia del proyecto
Vinicius considera que, por edad, rendimiento y trayectoria reciente, debería ser la insignia del Real Madrid. No habla de galones simbólicos, sino de reconocimiento verdader dentro del proyecto del conjunto blanco. Cree que se lo ha ganado en el campo. El club, por su parte, valora su importancia, pero también entiende que el liderazgo ahora debe compartirse. En una plantilla repleta de estrellas, la corona ya no es para siempre de Vini.
Así pues, la sensación del brasileño es que siente que no se está midiendo con la misma vara a todos. Y aunque no hay ruptura, sí existe una incomodidad latente. Porque cuando uno cree haberlo dado todo por el escudo, cualquier duda externa se percibe como una injusticia.