La gestión de Lamine Yamal empieza a generar incomodidad dentro de la selección española. Algunos pesos pesados consideran que el extremo tiene una capacidad de decisión superior a la del resto, al marcar los tiempos de su recuperación. Ante Arabia Saudí, el jugador avisó de que podía disputar aproximadamente una parte y terminó siendo titular durante 45 minutos.
La decisión salió bien porque Lamine marcó, España ganó 4-0 y el futbolista fue sustituido al descanso y sin lesión alguna. Sin embargo, el resultado no elimina la sensación de que Luis de la Fuente adapta sus planes a lo que indica la estrella. Otros internacionales entienden que el cuerpo técnico y los médicos deberían fijar los límites sin transmitir que un jugador decide cuándo y cuánto juega.
La gestión de Lamine crea una jerarquía diferente
Lamine regresa de una lesión muscular y había reconocido que todavía no estaba preparado para completar noventa minutos. De la Fuente también había explicado que podía disputar alrededor de 45. La coincidencia entre lo comunicado por el futbolista y la decisión final del seleccionador ha reforzado la percepción de que su palabra tiene un peso especial dentro de la concentración.

El problema no es protegerlo, algo que nadie discute, sino la imagen que se proyecta. Varios jugadores también llegan con molestias, cansancio o necesidad de administrar esfuerzos, pero no sienten que sus preferencias determinen el once. Cuando una figura tan joven parece disponer de un trato distinto, puede aparecer malestar aunque su importancia deportiva sea evidente y su rendimiento justifique muchas concesiones.
De la Fuente debe recuperar el control del mensaje
El seleccionador necesita dejar claro que las decisiones se toman conjuntamente entre los servicios médicos, el cuerpo técnico y el jugador. Escuchar las sensaciones de Lamine resulta imprescindible después de una lesión, pero eso no significa que marque por sí solo la alineación del equipo. La autoridad debe mantenerse visible para evitar comparaciones y proteger la convivencia durante las próximas eliminatorias.
La realidad es que no existe una rebelión pública ni jugadores que hayan señalado directamente a Lamine. España, además, mejoró con su regreso. Sin embargo, empieza a extenderse la impresión de que De la Fuente acepta casi todas sus condiciones. Si esa sensación crece, el problema dejará de ser médico para convertirse en una cuestión de jerarquías dentro del vestuario.