El Barça cayó goleado contra el Atlético de Madrid en la ida de las semifinales de la Copa del Rey (4-0). La desastrosa primera mitad de los culés, en la que recibieron todos los goles, condenó al equipo de Hansi Flick, incapaz de recortar distancias en la segunda. Es evidente que la responsabilidad de la derrota recae en el conjunto blaugrana, pero las más que polémicas actuaciones del VAR acabaron de sentenciar al Barça, en lo que fue, sin duda, el peor partido de los culés de la era Flick. 

Giuliano, impune: de la amarilla perdonada a la plancha sobre Balde

La polémica empezó bien pronto. En una de las primeras jugadas del partido, Martínez Munuera le perdonó la amarilla a Giuliano Simeone por un claro pisotón. A partir de aquí, lo que ya se sabe: vendaval colchonero para colocarse 4-0 y marcharse al descanso. Y ya fue en la segunda parte cuando todo acabó de estallar. En el minuto 49, el mismo Giuliano vio amarilla por una falta muy fea sobre Balde; recordemos que ya debería tener una. El problema viene al ver la repetición: el argentino entra con la plancha por delante e impacta directamente en el tobillo de Balde. Es roja clarísima. De manera inexplicable, González Fuertes, desde el VAR, tardó pocos segundos en revisar la acción y no llamó al árbitro para que fuera a verla al monitor.

Del 4-1 a la indignación: el VAR tarda siete minutos y anula el gol de Cubarsí

La polémica más gorda llega poco después. Cubarsí marcó lo que habría sido el 4-1 y daba un poco de aire a los culés para acercarse en el marcador y tener más opciones de cara a la vuelta. Pero no fue así. El VAR detuvo el partido siete minutos de reloj —cosa que desnaturaliza completamente el juego— para acabar anulando el gol por un supuesto fuera de juego de Cubarsí. El problema se da cuando muestran las líneas: no se coge la imagen correcta, ya que Lewandowski, tal como se ve en múltiples imágenes, toca la pelota una segunda vez, hecho que validaba la posición del defensa catalán. Además, para rematarlo, el fuera de juego semiautomático dejó de funcionar —tal como explicó el CTA al acabar el partido— y se trazaron las líneas de manera manual. Un absoluto despropósito.

fora de joc cubarsí / Foto: X
Imagen del supuesto fuera de juego de Cubarsí / Foto: X

Este gol anulado sentenció por completo al Barça. Tras recortar distancias, lo tuvieron siete minutos parado y le cambiaron por completo la dinámica con la que había comenzado la segunda mitad. Aún faltaban dos acciones más polémicas. En el minuto 70, Lamine pedía penalti por un ligero toque del defensa del Atlético. El VAR no tardó ni diez segundos en decir que no había nada. En cambio, sí que entró para expulsar a Eric Garcia por cortar un ataque peligroso de Baena cuando encaraba portería. Sí que era roja, pero sorprende la rapidez con la que González Fuertes intervino en esta acción y, por ejemplo, la manera en que no dijo nada en la de Giuliano. Casualidades, se supone. En definitiva, 4-0 y la Copa del Rey, si no hay una épica remontada, ya tiene finalista.