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La Vuelta a España ha vivido una jornada marcada por el calor extremo y por un recorrido que, a pesar de ser reducido, ha ofrecido espectáculo. La decimoquinta etapa, recortada hasta los 110,2 kilómetros, ha unido Palma del Río y Córdoba con temperaturas de hasta 43 grados en la meta. Los corredores han convertido una jornada que debía ser de transición en una jornada exigente. El gran protagonista ha sido Wout van Aert, que ha vuelto a encontrar el escenario perfecto para exhibir su calidad. Por su parte, Enric Mas conserva el maillot rojo antes de la jornada de descanso de este lunes.

Van Aert convierte el caos en una nueva victoria

La salida ha sido frenética y la lucha por formar la escapada ha ocupado los primeros kilómetros. Finalmente, once corredores han conseguido abrir un hueco, mientras el pelotón intentaba dosificar esfuerzos ante unas condiciones asfixiantes. Las ascensiones al Puerto de la Forestal y al Puerto Artafi han añadido dureza a un recorrido corto pero exigente. Leknessund y Debruyne han sido dos de los más activos en una fuga con opciones de llegar a Córdoba. Por detrás, los equipos de los favoritos han preferido no asumir riesgos.

El momento decisivo ha llegado después del esprint intermedio de Santa María de Trassierra. Van Aert ha saltado desde el grupo perseguidor y su aceleración ha cambiado el escenario. El belga ha enlazado con Nys, Debruyne, Leknessund y Romele, formando un quinteto que rápidamente ha entendido que el triunfo estaba en sus manos. A menos de veinte kilómetros de la meta, la diferencia con el grupo del maillot rojo era suficiente para pensar en la victoria. Los ataques han aparecido, pero nadie ha conseguido descolgarse.

El belga no perdona en una llegada de clásica

La llegada a Córdoba ha sido una cuestión de resistencia y sangre fría. Después de una bajada rápida y técnica, los cinco escapados han encarado los últimos kilómetros con el triunfo en juego. Nys y Leknessund lo han intentado de lejos, pero Van Aert ha controlado cada movimiento. En la recta final, el corredor del Visma ha impuesto su potencia con una aceleración incontestable y ha levantado los brazos. Es su segunda victoria en esta Vuelta, la quinta del equipo y otro triunfo que confirma su capacidad para ganar en escenarios muy diferentes.

Por detrás, la clasificación general ha quedado intacta. El grupo de los favoritos ha cruzado la meta 2:44 minutos después del vencedor, con Enric Mas protegido y sin perder terreno. El balear ha completado así su primera semana con el maillot rojo y afrontará el descanso con 2:06 sobre Gall y 2:10 sobre Roglic. El martes llegará una nueva oportunidad para los velocistas, pero todas las miradas apuntan ya a la contrarreloj de Jerez y a los finales en alto de Peñas Blancas y el Collado del Alguacil. La última semana decidirá si Mas consigue mantener el rojo hasta Granada.