Unai Simón lo defiende porque es su amigo, pero con él España juega con diez

Nico Williams atraviesa un Mundial muy por debajo de lo esperado y su presencia empieza a generar debate dentro de España. El extremo llegó al torneo como una de las grandes amenazas ofensivas, pero apenas ha logrado marcar diferencias y sostener el peso que se esperaba de él en la izquierda como alternativa a Lamine Yamal.

El problema no es solo la falta de gol. Nico pierde duelos, participa poco entre líneas y no consigue dar continuidad a muchas jugadas. Cuando recibe abierto, suele necesitar demasiado espacio para arrancar, y ante defensas cerradas su impacto disminuye. España necesita una versión mucho más agresiva para no quedarse sin profundidad por ese costado.

La amistad con Unai Simón alimenta la protección interna

Dentro del vestuario, Nico cuenta con apoyos importantes, y Unai Simón es uno de ellos por la estrecha amistad que mantienen desde el Athletic. Esa cercanía ayuda a que el extremo conserve confianza y respaldo en un momento complicado, pero no puede esconder que su rendimiento está lejos del nivel que exige una selección candidata al título.

Nico Williams Espanya Uruguai
Nico Williams Espanya Uruguai

Luis de la Fuente también sabe que Nico puede cambiar un partido con una carrera, un regate o una transición. El problema es que esa amenaza aparece cada vez con menos frecuencia. Mientras Lamine Yamal, Oyarzabal o Dani Olmo están produciendo ocasiones, Nico todavía no ha encontrado continuidad ni una acción que justifique mantenerlo como pieza prioritaria.

España necesita algo más que velocidad en la izquierda

Ante rivales que dejan espacios, Nico sigue siendo útil. Sin embargo, cuando España domina y debe atacar una defensa organizada, su participación se reduce demasiado. Le cuesta asociarse por dentro, aparecer en zonas de remate y ayudar a fijar al lateral rival. Eso provoca que el equipo cargue el juego hacia la derecha y se vuelva más previsible.

La realidad es que España no juega literalmente con diez, pero la sensación aparece cuando Nico pasa largos tramos desconectado. Unai puede protegerlo por amistad y compañerismo, aunque el rendimiento termina imponiéndose. Si el extremo no recupera pronto su mejor versión, De la Fuente tendrá que apostar por Álex Baena u otra alternativa que aporte más continuidad. En un Mundial, el equipo no puede esperar indefinidamente. Nico todavía está a tiempo, pero debe demostrarlo sobre el césped y no por reputación.