Después de unos días sonando como posible futuro entrenador del Real Madrid, Unai Emery habría tenido una reunión preliminar con la dirección del club, en la que ha dejado claro cómo le gustaría organizar el equipo si finalmente se convierte en entrenador. En ese encuentro, el técnico vasco ha señalado a Jude Bellingham como un jugador cuya actitud no le genera confianza. Emery considera que el inglés no encajaría en el perfil de jugador que busca y que, en caso de llegar, sería mejor darle salida en el mercado de verano.
El técnico conoce bien al jugador desde Inglaterra y no esconde su preocupación por su comportamiento y su influencia en el vestuario. Para Emery, Bellingham tiene calidad de sobra, pero el compromiso y la disciplina son imprescindibles, y la prioridad de su proyecto sería contar solo con jugadores alineados con esa filosofía. La recomendación es que si el Madrid quiere que su futuro proyecto funcione, Bellingham debería estar fuera.
Dos fichajes en la agenda del futuro proyecto
En la misma reunión, Emery no solo habló de salidas, también planteó dos incorporaciones clave. El primero es Adam Wharton, un centrocampista joven y que encaja en su visión de un centro del campo con talento y capacidad de organización, un perfil inexstente en Chamartín. Su llegada permitiría cubrir la posible marcha de Bellingham y reforzar el control del juego de forma sustancial.

El segundo fichaje que Emery sugirió es un central de jerarquía, con Ibrahima Konaté como opción principal. Pone en valor su físico, su salida de balón y la experiencia adquirida en el Liverpool, lo que lo convierte en un jugador fiable para liderar la defensa. Ambos nombres ya están en la agenda del Real Madrid, y Emery dejó claro que serían prioritarios si finalmente se materializa su fichaje.
Un proyecto basado en disciplina y compromiso
Con estas recomendaciones, Emery busca dejar su marca incluso antes de asumir oficialmente el cargo. La salida de Bellingham sería un mensaje de que con él al frente nadie está por encima del proyecto y cada jugador debe aportar compromiso y seriedad antes de saltar al campo.
Si el club decide seguir sus criterios, el Real Madrid podría preparar un verano intenso con un mínimo de dos incorporaciones y la marcha de un jugador que no termina de encajar en el perfil que Emery considera ideal. Su visión apunta a un vestuario más sólido, concentrado y sin distracciones, listo para competir desde el primer día.