Pablo Torre ha llegado al límite de su paciencia en el FC Barcelona. Después de una pretemporada en la que dejó destellos de su calidad y parecía haber convencido a Hansi Flick, el joven cántabro se encuentra cada vez más relegado a un papel secundario. La situación ha llegado a un punto crítico, y el jugador no descarta salir del club en el próximo mercado de invierno si su situación no mejora de manera significativa.

La derrota ante el Mónaco en el estreno de la Champions League evidenció la falta de confianza que Flick tiene en Pablo Torre. Con la lesión de Dani Olmo, muchos pensaban que era la oportunidad perfecta para ver al ex del Racing de Santander en acción. Sin embargo, el técnico alemán volvió a sorprender a todos y apostó por otras alternativas, dejando a Pablo en el banquillo hasta los últimos minutos del encuentro. Un movimiento que no hizo más que aumentar la frustración del mediapunta, que apenas ha tenido minutos en esta temporada.

La falta de oportunidades ha empezado a pasar factura en el estado de ánimo de Pablo Torre, quien se siente desaprovechado en el club. Llegó con la expectativa de ser una de las jóvenes promesas que ayudarían al equipo a construir un futuro sólido, pero la realidad ha sido muy diferente. A pesar de sus cualidades y de ser el único mediapunta natural disponible en la plantilla tras la lesión de Olmo, Flick ha optado por modificar la posición de jugadores como Pedri o incluso darle más protagonismo a Casadó, moviéndolo a posiciones más avanzadas. Todo, antes de confiar en el talento de Pablo.

Pablo Torre i Marc Casado després de la derrota del Barça contra el Mònaco a la Champions League / Foto: EFE
Pablo Torre i Marc Casado després de la derrota del Barça contra el Mònaco a la Champions League / Foto: EFE

El entorno del jugador ya se ha manifestado en privado sobre su malestar y no descartan un movimiento en enero. La idea de Pablo Torre es tener continuidad y minutos para demostrar su valía, algo que parece complicado en el actual esquema del Barça. Por eso, la posibilidad de buscar una salida temporal en forma de cesión o incluso un traspaso si llegan ofertas atractivas, empieza a cobrar fuerza. Aunque Joan Laporta y la dirección deportiva verían con buenos ojos una cesión que le permita crecer y volver con más experiencia, el jugador quiere garantías de que tendrá un papel relevante si regresa al club.

El interés por Pablo Torre no falta. Equipos de LaLiga y algunos clubes europeos están pendientes de su situación, conscientes de que el joven mediapunta tiene un gran potencial por explotar. En este sentido, Hansi Flick tiene la última palabra. Si sigue relegándolo a un papel marginal, el propio jugador pedirá su salida en enero. Y el Barcelona podría obtener una cantidad de dinero interesante por un traspaso o una cesión con opción de compra.

Con el mercado de invierno a la vuelta de la esquina, la situación de Pablo Torre es una bomba de relojería que el Barça tendrá que gestionar con cautela. La decisión que se tome no solo afectará el futuro inmediato del jugador, sino también la planificación de la plantilla para lo que queda de temporada.