La selección española de fútbol sala se proclama campeona de Europa por octava vez en su historia después de superar a Portugal en la final (3-5). El combinado español, con muchos jugadores del Barça y también catalanes, ha conseguido el título en el Arena Stožice de Liubliana, en Eslovenia.

Octavo título para España

El futbolista de Jaén y del Barça Antonio Pérez, con tres goles y una asistencia, fue la estrella del partido. Pero es que los otros dos goles fueron anotados por José Raya y el catalán y blaugrana Adolfo. Una victoria que no hace más que confirmar el buen estado de salud del fútbol sala en España.

Esta Eurocopa conquistada tiene, además, un valor simbólico especial. Llega diez años después del último título y ocho desde la final perdida ante Portugal en el mismo escenario. Bajo la dirección de Jesús Velasco, anterior entrenador del Barça, la selección española ha acabado siendo un combinado con mucho talento, madurez y mentalidad ganadora.

España, dominadora absoluta en la Eurocopa

De esta manera, España amplía su dominio en el palmarés continental al proclamarse campeona de Europa diez años después de su último título, confirmando su condición de gran referencia histórica del fútbol sala europeo. La victoria contra Portugal en Liubliana no solo supone la recuperación del trono perdido, sino que consolida aún más una hegemonía construida durante décadas al más alto nivel.

Con este nuevo campeonato, España ya suma ocho Eurocopas (1996, 2001, 2005, 2007, 2010, 2012, 2016 y 2026), una cifra inalcanzable para el resto de selecciones del continente. Italia y Portugal, sus principales perseguidores históricos, tienen dos títulos cada una, mientras que Rusia completa el palmarés con un campeonato.

Más allá de los triunfos, la regularidad ha sido uno de los datos de identidad de la selección española. A lo largo de su historia, España ha conseguido también la final en cuatro ocasiones sin conseguir el título: 1999, 2003, 2014 y 2018. Presencias que refuerzan la idea de una selección acostumbrada a competir siempre por lo máximo y a mantenerse en la élite independientemente de generaciones o ciclos.

Con este nuevo éxito, España no solo recupera la corona, sino que reafirma su posición como la selección más laureada y constante de la historia de la Eurocopa de fútbol sala.