Raphinha y Lamine Yamal habían señalado a Hamza Abdelkarim como un delantero capaz de ayudarles mucho por su manera de fijar centrales, atacar el área y ofrecer una referencia clara. La pretemporada reforzó esa sensación: cuatro goles en cinco partidos y una presencia constante cerca del remate convirtieron al egipcio en una de las grandes sorpresas del verano.
Sin embargo, el estreno liguero ante el Elche cambió el escenario. El Barça ganó 0-5, generó ocasiones de sobra y Flick utilizó varias piezas ofensivas, pero Hamza no tuvo ni un minuto. El detalle pesa porque era el partido ideal para probarlo con el marcador resuelto y medir cómo respondía en competición oficial sin presión.
El 5-0 deja una señal difícil de ignorar
Hansi Flick había elogiado públicamente su pretemporada y Hamza llegaba al inicio de Liga como el único delantero centro puro disponible en la plantilla. Aun así, el técnico prefirió otras soluciones, con Raphinha actuando como referencia móvil y otros atacantes entrando desde el banquillo. Para el joven, quedarse fuera en ese contexto supone una advertencia clara sobre su posición.

Raphinha y Lamine ven cualidades que encajan con su fútbol. Hamza Abdelkarium fija a los centrales y abre espacios para que ambos reciban con más libertad. No necesita demasiados toques y entiende bien cuándo debe aparecer en zona de remate. Pero para Flick eso todavía no basta si no demuestra que puede sostener presión, ritmo y asociaciones al máximo nivel.
Su futuro vuelve a quedar en el aire
El club debe decidir ahora si mantenerlo cerca del primer equipo o buscar una cesión que le garantice minutos. Hamza necesita competir para crecer y no puede permitirse pasar meses entrenando con los mayores sin entrar en los partidos. El Barça tampoco quiere frenar a un delantero de 18 años que acaba de completar una pretemporada muy prometedora.
Después de Elche, la sensación ha cambiado. Raphinha y Lamine continúan viendo en él un socio mas que ideal, pero Flick ha demostrado que cuando llega la competición oficial sus prioridades son otras. Si ni con un 0-5 encontró espacio, el mensaje resulta difícil de ignorar. Hamza está más fuera que dentro y las próximas decisiones de mercado serán determinantes. Una cesión puede convertirse en la mejor salida para que juegue, marque y vuelva con un nivel que obligue al técnico alemán a reconsiderar una apuesta que, por ahora, sigue sin traducirse en minutos oficiales. Su talento sigue convenciendo, pero ahora necesita un escenario donde pueda demostrarlo cada semana.