Roony Bardghji todavía no ha debutado esta temporada por culpa de la lesión, pero Hansi Flick ya empieza a asumir una realidad complicada para el joven atacante: su futuro en el Barça está muy condicionado por la presencia de Lamine Yamal. El problema no es únicamente físico ni de rendimiento. Es, sobre todo, una cuestión de posición y de espacio dentro de la plantilla.
En el club todos saben que Bardghji necesita jugar principalmente desde la derecha, exactamente la zona que pertenece a Lamine. Flick considera que el internacional español debe partir desde ahí porque es donde más desequilibra, recibe con ventaja y puede decidir partidos. Eso deja al sueco-danés prácticamente sin margen para encontrar continuidad cuando vuelva a estar disponible.
Lamine ocupa el espacio que necesita Bardghji
En el Barça ven talento de sobra en la figura de Bardghji y nadie duda de que puede convertirse en un jugador importante, pero su encaje es muy difícil. Adeyemi puede actuar en las dos bandas y moverse por dentro, mientras que Gordon ofrece un perfil diferente desde la izquierda. Bardghji, en cambio, depende mucho más de ocupar el costado derecho.
Flick no va a desplazar nunca a Lamine para hacerle sitio. Tampoco contempla reducir significativamente sus minutos si está sano, por lo que el joven tendría que conformarse con apariciones muy puntuales. Para un futbolista en plena fase de crecimiento, esa situación puede terminar frenando su progresión.
Una salida que parece cuestión de tiempo
Por eso el cuerpo técnico empieza a asumir que en algún momento habrá que buscar una solución. Puede ser una cesión que le permita acumular minutos o incluso una salida definitiva si aparece una propuesta adecuada. El Barça no quiere regalar a un jugador con potencial, pero tampoco mantenerlo durante meses sin una vía real hacia el once.
La lesión ha retrasado cualquier decisión inmediata, aunque no ha cambiado el problema de fondo. Cuando Bardghji regrese de su grave lesión, tendrá que competir en la posición más complicada de toda la plantilla. Lamine Yamal es intocable y Flick construye buena parte del ataque alrededor de él. Eso convierte cualquier extremo derecho puro en un perfil difícil de gestionar.
Bardghji todavía tendrá oportunidades para demostrar su nivel cuando reciba el alta, pero internamente ya saben que el camino será estrecho. No se trata de falta de confianza en su talento. Simplemente ha llegado a un Barça donde el jugador que ocupa su mejor posición es precisamente uno de los futbolistas alrededor de los que se está construyendo todo el proyecto.
