Hansi Flick salió satisfecho por la goleada ante el Racing, pero hubo una cuestión que no quedó tapada ni siquiera por los siete goles. La situación de Wojciech Szczęsny sigue preocupando al técnico alemán, que considera que el guardameta no está preparado físicamente para competir al máximo nivel. Hansi Flick no hará una crítica pública, pero internamente la decepción es importante.
El problema no está en una parada concreta ni en una acción puntual del partido. Lo que molesta al entrenador es la sensación de que Szczęsny se ha dejado ir en cuanto a la preparación física. En un Barça que exige intensidad, concentración y un nivel altísimo incluso a los suplentes, Flick considera que eso es una indisciplina difícil de aceptar.
Flick exige el mismo nivel a titulares y suplentes
Szczęsny llegó con experiencia suficiente para convertirse en una alternativa fiable a Joan Garcia. Sin embargo, el cuerpo técnico esperaba que mantuviera una preparación constante para estar listo en cualquier momento. Si el titular se lesiona o necesita descanso, el segundo portero debe poder entrar sin que el equipo note una caída importante.
Ahí está el problema. Flick considera que, ahora mismo, Szczęsny no transmite esa garantía. No está en el punto físico que exige el Barça y eso afecta también a su velocidad de reacción, movilidad y capacidad para intervenir lejos de la portería.
Joan Garcia deja todavía más clara la diferencia
La comparación con Joan tampoco ayuda. El titular transmite seguridad, está preparado para jugar con una defensa muy adelantada y ofrece al equipo una salida limpia desde atrás. Cada vez que falta, la diferencia se vuelve demasiado visible. Flick no piensa señalar públicamente a Szczęsny porque quiere proteger el vestuario, pero tampoco piensa regalarle minutos por nombre o trayectoria. Si no recupera la forma necesaria, su papel seguirá reduciéndose. Los siete goles al Racing pueden ocultar muchos problemas, pero no este. El entrenador sabe que en partidos mucho más exigentes cualquier debilidad en la portería puede costar puntos o eliminatorias.
Por eso la situación empieza a ser seria. Szczęsny todavía tiene margen para reaccionar, pero Flick no le perdona haberse relajado físicamente. El mensaje interno es claro: para jugar en el Barça no basta con la experiencia. Hay que estar preparado cada día, y ahora mismo el polaco está lejos del nivel mínimo que exige el técnico.
