El Mundial ya ha entrado en la fase en la que no basta con ser favorito. El nuevo formato, con dieciseisavos de final, ha añadido una ronda extra de riesgo y ha dejado un cuadro lleno de posibles bombas. Algunas selecciones todavía tienen que resolver su primer cruce, pero el camino ya enseña partidos que podrían parecer de semifinales y que, sin embargo, pueden llegar muchísimo antes.
La primera gran advertencia está en los propios dieciseisavos. Hay eliminatorias muy potentes como Portugal-Croacia, España-Austria, Brasil-Japón, Francia-Suecia o Marruecos-Países Bajos. Pero lo más interesante no está solo en esos partidos, sino en lo que pueden provocar después. El cuadro puede juntar a gigantes demasiado pronto y convertir los octavos en una ronda de máxima tensión.
Francia-Alemania, la gran bomba que puede llegar en octavos
El cruce más llamativo que asoma en el cuadro es un posible Francia-Alemania en octavos de final. Para que ocurra, Alemania debe superar primero a Paraguay y Francia hacer lo propio contra Suecia. Si ambas cumplen, el Mundial tendría uno de sus primeros grandes choques mucho antes de lo esperado: dos campeonas del mundo, dos potencias europeas y una eliminatoria con aroma de final anticipada.
La amenaza es enorme porque ni Francia ni Alemania han recibido un camino cómodo. Francia parte como favorita ante Suecia, pero se enfrenta a un rival físico, ordenado y capaz de llevar el partido a un terreno incómodo. Alemania, por su parte, no puede confiarse ante Paraguay, una selección que puede competir desde el bloque, el desgaste y el balón parado. El premio, en caso de ganar, puede ser envenenado: una superpotencia esperándote en la siguiente ronda.
España mira a Austria, pero el cuadro ya señala a Portugal o Croacia
España también tiene una zona muy delicada. La selección de Luis de la Fuente se enfrentará a Austria en dieciseisavos, un rival que no tiene el nombre de una gran favorita, pero sí un perfil incómodo: presión alta, intensidad y mucho orden. Austria llega reforzada tras clasificarse de forma agónica y con la sensación de ser uno de esos equipos que pueden alargar cualquier partido hasta convertirlo en una noche de nervios.
Pero el gran peligro para España aparece justo después. En el mismo sector del cuadro están Portugal y Croacia, que se enfrentan entre ellas en una de las eliminatorias más potentes de los dieciseisavos. Si España supera a Austria, podría encontrarse muy pronto con un rival de máxima exigencia. Un España-Portugal tendría un componente mediático enorme; un España-Croacia, quizá menos ruido, pero muchísimo peligro competitivo.
El duelo entre Portugal y Croacia es una de las grandes trampas del cuadro. Portugal tiene más pegada, más nombres diferenciales y más cartel, pero Croacia es exactamente el tipo de selección que nadie quiere cruzarse en una eliminatoria. Sabe sufrir, sabe manejar los tiempos y rara vez se descompone cuando el partido entra en terreno incómodo.
Por eso este cruce puede condicionar toda la zona de España. No solo porque mandará a casa a una selección potente demasiado pronto, sino porque dejará al ganador con una carga competitiva enorme. Quien salga vivo de ahí llegará al siguiente partido endurecido, con ritmo de eliminatoria grande y preparado para otro duelo de máxima tensión.
Argentina tiene un camino más sencillo
Argentina se mide a Cabo Verde, una de las historias más inesperadas del torneo. Sobre el papel, el campeón del mundo es claramente favorito, pero el Mundial suele vivir de este tipo de contrastes: una potencia obligada a ganar contra una selección que juega sin miedo y con todo por ganar.
Si Argentina avanza, se cruzará con el ganador de Australia-Egipto, lo que convierte a la selección capitaneada por Leo Messi en la gran temida de este lado del cuadro mundialista. De hecho, el combinado albiceleste tiene un camino relativamente sencillo para intentar conseguir llegar a la final del Mundial, siendo claramente el rival a batir.
Inglaterra y Bélgica, dos caminos llenos de posibles sustos
Inglaterra se enfrenta a RD Congo y, si avanza, podría cruzarse con el ganador de México-Ecuador. No es el tramo más duro del cuadro, pero sí uno de esos caminos que pueden volverse incómodos si el favorito no resuelve rápido. Inglaterra carga siempre con mucha presión y cualquier partido cerrado puede convertirse en una amenaza emocional.
Bélgica, por su parte, tiene un cruce durísimo contra Senegal. Es una de esas eliminatorias que no hacen tanto ruido como Portugal-Croacia, pero que pueden cambiar el cuadro. Senegal tiene físico, velocidad y capacidad para competir contra cualquiera. Si Bélgica sobrevive, entrará en octavos con más confianza; si cae, el Mundial ganará otra selección tapada dispuesta a romper pronósticos.
