Cargando...

El Mundial de fútbol es mucho más que un simple torneo. Es un escenario inmenso donde los sueños de miles de aficionados de todo el mundo se congregan en pocas semanas y las emociones de todo un planeta laten con la esperanza de ver a su país ganar. Cada gol es celebrado prácticamente como un título. Es normal, ha habido cuatro años de espera para vivir este momento. Y el primero de esta edición no podía ser una excepción. Más aún cuando ha llegado a los ocho minutos del partido inaugural, anotado por la selección de México, la anfitriona de este primer enfrentamiento.

México estalla de alegría ante un gol para la historia

Sin ningún tipo de duda, ha sido el momento más destacado del primer partido del Mundial, con el permiso de las lágrimas de Raúl Jiménez, el segundo goleador de la noche cuando el partido ya estaba resuelto. Porque si la diana del veterano futbolista mexicano desató una auténtica fiesta en el Estadio Azteca, repleto de seguidores mexicanos, la primera fue una liberación. México era un combinado superior al de Sudáfrica, pero si el tiempo pasaba y no veía portería, la presión de jugar en casa podía acabar jugándole en contra. Por eso ha sido tan importante el gol de Julián Quiñones, nombre que permanecerá para siempre en la historia de los Mundiales.

Suya ha sido la primera firma de esta edición, dibujada con vigoroso chut que ha entrado por debajo de las piernas del portero Ronwen Williams. Este era el octavo partido inaugural de un Mundial en el que participaba la selección mexicana. Hasta ahora, nunca había empezado ganando ninguno de estos partidos. Julián Quiñones ha roto la maldición para regalar una alegría a una afición que respira fútbol por todos lados, pero que nunca ha podido pasar de los cuartos de final en una Copa del Mundo. Precisamente, estos dos resultados llegaron en los años 1970 y 1986, cuando también fue anfitriona. Habrá que ver si este año también repiten un resultado parecido. De momento, han empezado con buen pie.

Julián Quiñones, de Colombia al Azteca pasando por Arabia Saudita

Aparte de marcar el primer gol, Julián Quiñones fue, indudablemente, el mejor futbolista del partido. El premio MVP fue para él. A parte de ver portería, fue imparable para Sudáfrica gracias a su superioridad física. Lo más curioso de todo es que Quiñones es un futbolista nacionalizado. Nació en Colombia y no fue hasta los 26 años cuando recibió la carta de naturalización que lo convertía en mexicano. En aquel momento, seguramente no podía imaginar que, solo tres años más tarde, estaría celebrando el primer gol del Mundial.

Quiñones, autor del primer gol del Mundial / Foto: EFE

Colombia también quiso disfrutar con sus servicios, pero Quiñones, que había hecho toda su carrera profesional en México, tenía claro que quería representar a la selección tricolor. Y la espera ha valido la pena. Ahora ya no juega en la liga mexicana, sino que lo hace en el Al-Qadish de Arabia Saudita, donde ha brillado con 62 goles y 12 asistencias en 68 partidos. Para el público europeo era un desconocido, pero jugadores como Cristiano Ronaldo ya conocían muy de cerca el talento de la primera figura de esta edición del Mundial.