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Argentina tumba a Inglaterra (1-2) y jugará este domingo la gran final del Mundial contra España. Los ingleses se han adelantado con un gol de Anthony Gordon y, cuando todo parecía perdido para los de Scaloni, ha llegado la reacción. Primero, en el minuto 85, con un golazo de Enzo Fernández. Después, ya en tiempo añadido, con el remate de Lautaro Martínez que ha culminado una remontada espectacular. Pero las dos acciones han tenido un denominador común. El de siempre. Lionel Andrés Messi. El astro argentino ha sido el autor de las dos asistencias. La primera, más sencilla. La segunda, una auténtica maravilla: un centro milimétrico con la pierna derecha directamente a la cabeza de Lautaro. Y, con todo esto, Argentina vuelve a ser finalista de un Mundial. Lo será por tercera vez en las últimas cuatro ediciones.

Messi vuelve a aparecer cuando Argentina más lo necesita

Cuando Inglaterra ya se veía con un pie en la final, Messi ha decidido que todavía quedaba partido. Y no solo por las dos asistencias. Prácticamente todos los ataques de Argentina han pasado por sus botas. Con 39 años, rodeado de estrellas mundiales mucho más jóvenes y en plena madurez futbolística, el argentino ha vuelto a ser el mejor de los 22. Una vez más. Ha bajado a recibir, ha acelerado cuando tocaba y ha asumido toda la responsabilidad en los minutos decisivos. Y, cuando ha llegado el pitido final, se ha puesto de rodillas sobre el césped y ha estallado de alegría. No solo por volver a una final del Mundial, sino también por haberlo conseguido ante Inglaterra, con todo el peso histórico y simbólico que acompaña siempre este duelo.

Messi celebra el pase a su tercera final de un Mundial / Foto: EFE

El último baile todavía no ha terminado

El Mundial de Messi es una auténtica barbaridad. En siete partidos acumula 12 participaciones directas en goles, con ocho dianas y cuatro asistencias. Durante el torneo, además, ha continuado ampliando una lista de récords que parece no tener fin. Se ha convertido en el máximo goleador histórico de la competición, superando a Miroslav Klose, y también en el futbolista con más asistencias, dejando atrás a Maradona. A todo esto se añade que es, empatado con Kylian Mbappé, el máximo goleador de esta edición. Hacerlo con 39 años convierte su torneo en algo prácticamente irrepetible. Cuando parecía que ya no le quedaba nada por demostrar, Messi ha vuelto a encontrar la manera de llevar a Argentina hasta el último partido.

Ahora solo queda el último paso. Este domingo, Messi y Argentina se enfrentarán a España en una final cargada de alicientes. No solo por la magnitud del partido, sino también por los duelos que ofrece. Lamine Yamal contra Messi, presente y futuro ante un futbolista que todavía se resiste a convertirse en pasado. También podría ser el último gran baile del argentino con la selección en un escenario de esta dimensión. Enfrente habrá una España que ha avanzado con más autoridad durante el torneo, mientras que Argentina ha necesitado recurrir a la épica en más de una eliminatoria. Dos caminos diferentes que desembocan en el mismo lugar. El domingo, solo quedará una. Y Messi, una vez más, estará.