La convivencia en el vestuario del Real Madrid empieza a ser mucho más compleja de lo que se esperaba cuando se cerró el fichaje de Mbappé. La llegada del galo debía ser el último paso para completar un proyecto ganador, pero la realidad interna es sumamente distinta. Dentro del grupo comienzan a surgir voces críticas que consideran que el francés, lejos de potenciar al equipo, ha terminado por romper los equilibrios que funcionaban.
Y es que antes de su aterrizaje, varios futbolistas del actual vestuario blanco ya habían probado la gloria de la mano de Ancelotti. Habían ganado Champions, Ligas y habían construido una unión que ahora no existe, dentro del campo. Con Mbappé, muchos sienten que el foco se ha desplazado en exceso hacia una sola figura, mientras el rendimiento colectivo se ha resentido.
Los líderes del vestuario, los más incómodos con Mbappé
En el núcleo duro del vestuario hay malestar. Jugadores como Rodrygo, Vinicius, Fede Valverde o Éder Militão consideran que el proyecto estaba asentado y que la llegada de Mbappé ha alterado dinámicas que les permitían brillar. Vinicius ha pasado de ser el principal referente ofensivo a compartir protagonismo en un contexto que no siempre le favorece. Rodrygo siente que su rol se ha diluido todavía más. Valverde ha tenido que multiplicarse para sostener un equipo menos equilibrado, y Militão percibe que el bloque defensivo sufre más por un sistema pensado para potenciar al francés.

La sensación compartida es que Mbappé brilla, pero el equipo no termina de funcionar como antes. Y eso genera tensiones, miradas incómodas y conversaciones internas que empiezan a señalar a la estrella francesa.
Un proyecto cada vez menos colectivo
Más allá del terreno de juego, también hay diferencias en la forma de entender el liderazgo. Mbappé llegó con un estatus especial, tanto mediático como contractual, que no pasa desapercibido. Algunos jugadores consideran que está demasiado cuidado y que no se le exige lo mismo que al resto. En el Real Madrid siempre han convivido grandes egos, pero estos no acaban de encajar. El problema ahora es que los resultados no terminan de reflejar el potencial de la plantilla, y eso alimenta la idea de que el sacrificio colectivo se ha visto afectado.
De este modo, Mbappé empieza a tener más enemigos que aliados dentro del vestuario. No hay una ruptura abierta, pero sí una fractura silenciosa que preocupa al club. La gestión del francés será clave para evitar que un fichaje galáctico termine convirtiéndose en el mayor foco de inestabilidad del proyecto blanco.