El futuro de Marcus Rashford en el Barça está prácticamente sentenciado, pero no por una decisión directa de Hansi Flick. El problema es otro, y tiene mucho más peso el factor el económico y la falta de convencimiento general dentro del club, que la opinión que pueda tener el entrenador.

El delantero inglés llegó como una apuesta interesante en forma de cesión, con la idea de evaluar su rendimiento antes de tomar una decisión definitiva este verano que viene. Sin embargo, con el paso de los meses, la sensación en los despachos no ha cambiado lo suficiente como para justificar una inversión importante por Rashford. Sus números no han sido malos, pero tampoco determinantes. Y en un club como el Barça, donde cada fichaje debe ser incuestionable, las dudas pesan más que las estadísticas.

El precio bloquea cualquier opción

El principal obstáculo está en el precio. El Manchester United se mantiene firme en los 30 millones de euros fijados en la opción de compra en el acuerdo de cesión alcanzado unos meses atrás. Según cuenta Fabrizio Romano.

Marcus Rashford Barça

No hay negociación posible a la baja, y eso complica cualquier escenario. El Barça no está en condiciones de asumir ese gasto por un jugador que no ha generado unanimidad. La prioridad es optimizar los recursos y evitar operaciones que no estén claras. En este sentido, la decisión no depende de Flick. El técnico no ha pedido su salida, pero tampoco ha presionado para que se haga un esfuerzo económico por él.

Sensaciones que pesan más que los números

Más allá del precio, hay un aspecto clave, como lo es el encaje deportivo. Rashford no ha terminado de adaptarse al estilo del Barça ni a las exigencias tácticas del equipo. Su aportación en la presión, el trabajo sin balón y la continuidad en el juego han sido aspectos que han dejado muchas dudas. Y en el modelo que quiere implantar Flick, esos detalles son fundamentales.

Por eso, dentro del club consideran que hay alternativas en el mercado que pueden ofrecer un mejor rendimiento por un coste similar o incluso inferior. Así pues, la situación es clara. Rashford no está fuera por una orden directa del entrenador, sino por una suma de factores que hacen inviable su continuidad. El precio, las dudas y el contexto económico del Barça han terminado por cerrar una puerta que nunca llegó a abrirse del todo.