El verano se acerca y en el vestuario del Barça ya se respira tensión. Marcus Rashford ha sorprendido con su adaptación rápida, pero no todos están convencidos de que su fichaje sea la mejor solución posible para el ataque culé. Según fuentes cercanas, hay un capitán del equipo podría estar influyendo para que la dirección deportiva lo piense dos veces antes de pagar los 30 millones de cláusula para traer de forma definitiva al inglés.
Marcus Rashford ha caído bien entre sus compañeros, pero la realidad es que no termina de convencer a todos con sus actuaciones sobre el terreno de juego. Su rendimiento defensivo y la falta de presión en determinadas fases del partido han generado preocupación en más de un jugador. Además, falla ocasiones claras que podrían cambiar partidos y eso ha desesperado a más de uno dentro del vestuario del Barça.
Raphinha, el obstáculo para la continuidad el inglés
Todo apunta a Raphinha, que ocupa el mismo puesto que Rashford en la banda derecha. El brasileño valora su rol en el equipo y se muestra crítico con ciertos aspectos del inglés sobre el campo. Cree que Rashford no trabaja lo suficiente en defensa y que su implicación colectiva es limitada, algo que puede afectar la dinámica del Barça a largo plazo. Y es que, como cedido, un diez, pero con la vista puesta en varias temporadas, las dudas aparecen.

Raphinha ha pedido que se planteen de verdad si merece la pena pagar la cláusula. La cesión de este año marcha bien, pero el brasileño duda que a largo plazo Rashford vaya a justificar la inversión. Su influencia en el vestuario y su postura firme hacen que la dirección deportiva tenga que meditar con cuidado cada movimiento.
La decisión que marcará el verano en can Barça
El debate ha puesto a Rashford bajo el punto de mira. Cada partido es una oportunidad para demostrar que puede superar las críticas, adaptarse al ritmo del equipo y ganarse la confianza de Raphinha y del resto de compañeros. No es solo talento lo que se exige, también hace falta compromiso y constancia son ahora su verdadero reto.
Así pues, el verano será decisivo. El Barça deberá decidir si el riesgo vale la pena y si Rashford tiene lo necesario para imponerse en un vestuario crítico. La duda sigue viva, y el desenlace marcará no solo su futuro, sino también la estrategia ofensiva del equipo para la próxima temporada.