Luis de la Fuente ha tenido que intervenir personalmente para frenar a Nico Williams. El extremo quiere acelerar su recuperación y volver cuanto antes para ayudar a España en las eliminatorias, pero el seleccionador considera que forzar ahora sería asumir un riesgo excesivo e innecesario. Nico evoluciona mejor de lo esperado, aunque sigue arrastrando molestias en el aductor derecho.
El atacante terminó lesionado el partido ante Uruguay y las primeras pruebas apuntaron a una lesión muscular. Después, el diagnóstico fue más optimista y el cuerpo técnico habló de una sobrecarga. Ese cambio ha aumentado las ganas del jugador de regresar, pero también obliga a manejar con cuidado una zona que le ha provocado problemas durante toda la temporada y que ya limitaron seriamente su continuidad con el Athletic en los últimos meses.
Nico quiere jugar antes de recibir el alta completa
Nico está dispuesto a asumir riesgos para llegar a octavos si España supera su próxima eliminatoria con Áustria. Su deseo es entrenarse cuanto antes con el grupo, probar sensaciones y ponerse a disposición de De la Fuente. Sin embargo, los médicos recomiendan una reincorporación progresiva y descartan que participe en el siguiente compromiso.
El seleccionador entiende la ansiedad del futbolista, pero no quiere que la necesidad de recuperar profundidad por la izquierda termine provocando una recaída. Nico todavía no ha sido titular en este Mundial y sus molestias han condicionado su participación. Forzar un partido de máxima exigencia sin estar preparado podría dejarlo fuera definitivamente del torneo.
De la Fuente debe proteger al jugador de sí mismo
La intervención consiste en marcar límites claros. Nico Williams puede aumentar las cargas, trabajar sobre el césped y comprobar la respuesta del aductor, pero no decidirá por sí solo cuándo vuelve. La última palabra corresponderá a los servicios médicos y al seleccionador, que solo lo utilizará cuando el riesgo sea razonable y pueda competir sin miedo.
La realidad es que De la Fuente no quiere renunciar a Nico, sino recuperarlo para los partidos verdaderamente decisivos. Su velocidad y desborde pueden cambiar una eliminatoria, pero España no necesita convertir su regreso en una carrera contra el reloj. El extremo deberá aceptar que llegar unos días más tarde puede ser la única forma de seguir disponible. El seleccionador ha frenado su impulso porque protegerlo ahora también significa proteger las opciones del equipo.
