Cargando...

Luis de la Fuente quiere saber quién está detrás del malestar que empieza a rodear a la selección después del Mundial. El técnico sabe que varios futbolistas que han perdido protagonismo, han quedado fuera de convocatorias o ya no aparecen en sus planes pueden estar incómodos con su continuidad. Antes de ampliar su contrato, quiere identificar el origen de esa presión.

La preocupación no es únicamente personal. De la Fuente considera imposible preparar la Eurocopa con un vestuario dividido entre jugadores comprometidos y otros esperando un cambio de seleccionador para recuperar su sitio. Su mensaje interno es claro: nadie tendrá garantizada una convocatoria por jerarquía, trayectoria o influencia. Quien no acepte competir desde cero puede quedar definitivamente fuera.

De la Fuente no quiere jugadores esperando su caída

El seleccionador ha defendido públicamente que no tiene compromisos permanentes con ningún futbolista y que llegará el momento de apostar por otros. Esa filosofía puede generar víctimas importantes. Veteranos, suplentes habituales y jugadores que se quedaron fuera del Mundial saben que el nuevo ciclo reducirá todavía más sus posibilidades si De la Fuente continúa al frente.

7dab7d63282f7756daab9f76db9243a6f2da1177w

Por eso quiere conocer si existe realmente un grupo organizado o si simplemente se trata de descontentos individuales. Para el técnico, la diferencia es clave. Puede gestionar a un jugador decepcionado por no entrar en una lista, pero no quiere convivir con futbolistas que utilicen su peso, su entorno o sus relaciones para desgastar al entrenador desde dentro.

La Federación deberá respaldar todas sus decisiones

La Federación quiere prolongar su vínculo más allá de la Eurocopa y llevarlo hasta 2030 después del éxito conseguido con España. De la Fuente, sin embargo, necesita garantías deportivas antes de firmar. No pretende aceptar una renovación histórica para descubrir después que parte del vestuario trabaja esperando su caída. Quiere libertad total para confeccionar convocatorias sin presiones internas.

El siguiente paso será hablar con miembros importantes del grupo, escuchar al cuerpo técnico y detectar dónde nace el ruido. De la Fuente no busca castigar a quien quiera jugar más, porque entiende esa ambición, pero sí separar la competencia sana del descontento destructivo. Su prioridad es llegar a la Eurocopa con un núcleo completamente alineado. Si confirma que existen jugadores presionando para provocar su salida, la respuesta será inmediata: esos futbolistas tendrán muy difícil volver mientras él siga como seleccionador. Para De la Fuente, ningún nombre puede estar por encima del vestuario, y su continuidad solo tendrá sentido si la Federación respalda esa autoridad cuando lleguen decisiones especialmente incómodas.