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Luis Enrique ha dado una orden clara dentro del PSG, ya que no quiere que Nasser Al-Khelaïfi vuelva a negociar con Deco ni con el Barça hasta nuevo aviso. El técnico asturiano sabe que el mercado puede moverse muy rápido y no quiere abrir ninguna puerta antes de tener cerrada al cien por cien la llegada de Yan Diomande. Hasta entonces, cualquier conversación sobre salidas queda bloqueada.

El nombre que más preocupa es Bradley Barcola. El extremo francés ha sido vinculado al Barça y su situación en París no está completamente resuelta. Tiene competencia, quiere sentirse importante y sabe que en Barcelona gusta mucho. Pero Luis Enrique no piensa permitir que se hable de una operación si antes el PSG no tiene garantizado un recambio de máximo nivel.

Diomande lo cambia todo

Diomande es la pieza que puede desbloquear el mercado del PSG. El club parisino lleva tiempo trabajando en su fichaje y considera que su llegada daría velocidad, desborde y margen de futuro al ataque. Pero mientras no esté firmado, Luis Enrique no quiere asumir riesgos. Perder a Barcola antes de cerrar otro atacante sería debilitar la plantilla sin necesidad.

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Por eso el mensaje a Al-Khelaïfi es tan firme. No se trata de romper relaciones con el Barça, sino de congelarlas. Deco puede preguntar, insistir o dejar abierta una vía, pero desde París no habrá avances hasta que el PSG tenga todo controlado. Luis Enrique no quiere promesas, quiere hechos.

Barcola tendrá que esperar

El Barça ve en Barcola un perfil muy atractivo. Es joven, vertical, potente y puede jugar en los dos costados. Además, encajaría en un ataque donde Flick busca más velocidad y más uno contra uno. Sin embargo, el PSG no se va a sentar a negociar ahora. Y menos con un club que ya ha tenido relaciones tensas con París en otros mercados.

Luis Enrique también sabe que vender demasiado pronto puede encarecer cualquier fichaje posterior. Si el mundo sabe que Barcola sale, el PSG pierde fuerza negociadora para cerrar a Diomande u otros objetivos. Por eso prefiere bloquear todo antes de abrir un efecto dominó. La orden es sencilla y primero va Diomande, después el resto. Hasta que ese fichaje no esté cerrado al cien por cien, no habrá conversaciones serias con Deco, ni con el Barça, ni por Barcola. Luis Enrique quiere controlar los tiempos y evitar que París pierda una pieza importante sin tener preparada la siguiente.