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Zinedine Zidane todavía no ha sido presentado oficialmente, pero en Francia ya se da por hecho que su llegada al banquillo cambiará muchas jerarquías. El nuevo seleccionador no quiere heredar todas las decisiones de Didier Deschamps ni respetar por inercia el peso de determinados nombres. Su primera gran decisión apunta directamente a dos futbolistas de clubes enormes: Jules Koundé, del Barça de Hansi Flick, y Ousmane Dembélé, del PSG de Luis Enrique.

El movimiento señala de lleno a Flick y a Luis Enrique porque ambos siguen viendo a esos jugadores como piezas importantes. Koundé continúa siendo un defensa de mucho valor para el Barça por su capacidad para jugar de central o lateral derecho. Dembélé, por su parte, mantiene en París un rol estelar por su desequilibrio, velocidad y capacidad para romper partidos. Pero Zidane no parece dispuesto a mirar solo el rendimiento de club.

Zidane cambia el plan en Francia

La selección francesa entra en una nueva etapa después de un Mundial que ha dejado dudas por su forma de caer ante España. Zidane quiere reconstruir el equipo con futbolistas que encajen en su idea, no únicamente con los que tienen más nombre o más peso mediático. En ese contexto, Koundé y Dembélé pueden pasar a un segundo plano si el nuevo técnico considera que no ofrecen la continuidad, la concentración o la influencia que exige.

Zidane

El caso de Koundé es especialmente delicado para Flick. En el Barça es un jugador útil, competitivo y difícil de reemplazar, pero con Francia su papel puede perder fuerza si Zidane busca laterales más profundos o centrales más dominantes. Que no sea indiscutible en la selección puede abrir un debate incómodo en Barcelona.

Luis Enrique también queda tocado

Con Dembélé ocurre algo parecido. Luis Enrique lo valora porque conoce lo que puede dar en el uno contra uno y en ataques abiertos. Sin embargo, Zidane puede priorizar otro tipo de extremo: más constante, más asociativo o con mayor peso goleador. Si eso sucede, el PSG verá cómo uno de sus nombres fuertes pierde estatus internacional.

No significa que Koundé y Dembélé estén fuera de Francia para siempre, pero sí que la llegada de Zidane rompe el blindaje. Ya no bastará con tener la confianza de Flick o de Luis Enrique. Tendrán que convencer a un seleccionador nuevo, con autoridad propia y sin deudas con el pasado. La primera decisión de Zidane puede ser silenciosa, pero tendrá consecuencias. Si los baja un escalón, Barça y PSG recibirán un aviso claro.