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Lamine Yamal no está en Barcelona, pero su nombre ya condiciona la primera gran pelea interna de la temporada. Su Mundial con España ha confirmado que el Barça tiene entre manos a un futbolista que ya no puede ser tratado solo como extremo derecho. Flick espera poder utilizarlo más veces por dentro, como mediapunta o incluso como falso nueve, y ese movimiento abre una pregunta delicada sobre quién debe quedarse con su sitio cuando abandone la banda.

El debate afecta directamente a Karim Adeyemi y Roony Bardghji. El primero llega con estatus de fichaje importante, velocidad diferencial y experiencia en partidos de máxima exigencia. El segundo, en cambio, lleva tiempo esperando una oportunidad real para demostrar que puede ser el relevo natural de Lamine. Los dos miran hacia la misma zona del campo.

Adeyemi parte con ventaja

Hansi Flick ve en Adeyemi un perfil muy útil para atacar espacios, presionar alto y castigar defensas cansadas. Si Lamine juega por dentro, el alemán puede ocupar la derecha sin cambiar demasiado la estructura ofensiva. Su potencia permite mantener profundidad, algo clave cuando el Barça junta a muchos futbolistas por dentro. Por eso, dentro del club, muchos creen que debe ser el suplente principal de Lamine.

Adeyemi

El problema es que Bardghji no ha llegado al Barça para aceptar un papel invisible. El sueco también es zurdo, también se siente cómodo partiendo desde la derecha y también necesita minutos para crecer. Si Adeyemi pasa por delante de forma automática, su temporada puede quedar bloqueada antes de empezar. Esa sensación ya genera ruido.

Flick tiene que ordenar jerarquías

El conflicto no nace del propio Lamine, sino de su evolución como jugador. Cuanto más completo se vuelve, más posiciones ocupa y más piezas mueve a su alrededor. Si juega en la mediapunta, falta un extremo. Si actúa de falso nueve, otro delantero pierde espacio. Y si vuelve a la derecha, Adeyemi y Bardghji quedan otra vez esperando.

Flick acepta que esta tensión será inevitable. El técnico quiere competencia, pero también necesita evitar que el vestuario se divida antes de la pretemporada. Adeyemi parece el favorito por impacto inmediato, mientras Bardghji representa la apuesta de futuro. Lamine, sin buscarlo, ha provocado el primer conflicto: su crecimiento obliga al Barça a decidir quién merece ser su recambio y quién tendrá que esperar en una temporada que exigirá rotaciones muy constantes.