Lamine Yamal está atravesando un momento de forma espectacular. Tras un inicio de temporada condicionado por la pubalgia, en el que dejó muestras de su talento, pero sin la continuidad deseada debido a los problemas físicos, el de Rocafonda parece haber dejado definitivamente atrás este episodio. Ahora, no solo destacan sus cifras, sino sobre todo las sensaciones que transmite sobre el césped. Encara de manera constante y con éxito, generando superioridades cada vez que entra en contacto con el balón, Lamine se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para cualquier defensa rival.
La buena racha de Lamine Yamal
Su impacto es evidente partido tras partido. Ya se vio en el duelo ante el Elche, donde fue escogido mejor jugador del partido tras una actuación brillante durante los 90 minutos. Pero este nivel viene de lejos. En los últimos cinco compromisos, Lamine ha participado directamente en seis goles, con cuatro dianas y dos asistencias, siendo determinante tanto en competiciones nacionales como europeas. Una racha que arrancó en la Copa del Rey, con un gol decisivo en el tiempo añadido que selló la clasificación del Barça, y que ha tenido continuidad en la Liga y en la Champions.

Unos números que superan los de la temporada pasada
Si nos fijamos en las cifras globales, aunque su juego va mucho más allá de los números, estas también son incontestables. Lamine suma ya 13 goles y 11 asistencias en 28 partidos oficiales esta temporada. En Liga, con nueve goles, ya ha igualado su registro goleador de la campaña pasada, pero con muchos menos partidos disputados. Si mantiene este ritmo, todo apunta a que superará con creces los números del curso anterior, que ya fueron excepcionales para un futbolista de su edad. Aun así, lo mejor de Lamine Yamal no es solo su capacidad para marcar o asistir, sino todo lo que genera en el juego colectivo. Su presencia obliga a menudo a los rivales a defenderlo con dos e incluso tres futbolistas, lo que abre espacios para que sus compañeros puedan atacar con ventaja. Además, muestra una madurez sorprendente: sabe cuándo acelerar, cuándo parar y, ante portería, en muchas ocasiones opta por el pase antes que por la finalización, priorizando el bien del equipo.
También ha dado un paso adelante en otras facetas del juego. El cuerpo técnico valora especialmente su compromiso defensivo y su capacidad para interpretar los partidos, adaptándose a contextos diferentes. Curiosamente, este gran momento llega en una temporada en la que ya no se habla tanto de él, quizás porque se ha normalizado que con solo 18 años sea capaz de ofrecer este nivel de excelencia. Lo que es indiscutible es que Lamine Yamal continúa creciendo. Con el tramo decisivo de la temporada por delante, el Barça sabe que tiene en su 10 a un futbolista diferencial, capaz de marcar diferencias y de inclinar partidos importantes. Y todo indica que lo mejor aún está por llegar.