Después de ganar el derbi contra el Espanyol, el Barça ya tiene el ojo puesto en la vuelta contra el Atlético de Madrid en Champions. Es evidente que no será una tarea sencilla, ya que en la ida se perdió por 0-2 en un partido en el que no salió nada. Los blaugrana se quedaron con 10 jugadores, fallaron ocasiones claras y, para colmo, no se pitó un penalti a favor después de que Pubill cogiera con las manos un balón dentro del área. Todo, sencillamente, inverosímil. Ahora bien, a pesar de este precedente, dentro del Barça crece el optimismo de cara a una posible remontada en el Metropolitano. Y uno de los que más cree en ello es Lamine Yamal. Así lo ha dejado claro a través de su cuenta de Instagram.
Un mensaje claro antes del Metropolitano
El joven de Rocafonda ha cambiado la fotografía de perfil de su Instagram —hasta ahora la tenía en blanco— y ha puesto una imagen de LeBron James celebrando el título de la NBA de 2016. No parece, ni mucho menos, una casualidad. Aquella fue una de las remontadas más grandes de este siglo en el mundo del deporte, ya que los Cleveland Cavaliers dieron la vuelta a unas finales que perdían por 3-1 y acabaron ganando por 4-3. Ahora, Lamine, con esta fotografía, activa la operación remontada. Él cree en ello, y lo hace públicamente. Es una manera de lanzar un mensaje al barcelonismo y también al vestuario: la eliminatoria todavía está viva y el Barça está convencido de que puede darle la vuelta.

Optimismo en el vestuario antes del reto
Lamine, además, llega en un gran momento de forma. El extremo marcó un gol y repartió dos asistencias en el derbi contra el Espanyol del sábado y está en modo imparable. De hecho, ya lo estuvo también contra el Atlético en el partido de ida, en el que fue, con diferencia, el mejor jugador del Barça. Eso sí, para certificar una remontada que sería de aquellas recordadas durante muchos años, el equipo de Flick deberá firmar un partido que roce la perfección. Además de mejorar en defensa, los blaugrana deberán tener mucha más efectividad que la mostrada en la ida, que fue nula. También ayudaría, claro, jugar con once futbolistas durante todo el partido. El reto es enorme, pero el Barça se agarra a las sensaciones del segundo tiempo, al talento de sus hombres de ataque y a la convicción de que, si compite mejor, puede tener opciones reales de darle la vuelta a la eliminatoria.
El mismo Lamine, después de perder la ida, ya dejó un mensaje muy claro en su Instagram: “Esto no ha terminado, culers. Lo daremos todo en la vuelta”. Y no fue el único. Todo el vestuario cree. Pedri publicó: “Mientras sea posible vamos a intentarlo”. Gerard Martín también se expresó en la misma línea: “Todo listo para el martes, culers. Remontaremos”. Y el mismo Flick, en rueda de prensa, insistió en esta idea: “No necesitamos un milagro, solo un buen partido, y eso lo podemos hacer. El miércoles fuimos mejores y controlamos la segunda mitad”. El mensaje desde el vestuario es evidente y la confianza está ahí. Ahora, sin embargo, habrá que plasmarlo en el terreno de juego, en un partido donde puede pasar de todo. Ya se vio en la ida; incluso en una eliminatoria así hay espacio para acciones difíciles de explicar. El martes dictará quién pasa a semifinales.