Laia Sanz (Corbera de Llobregat, 1985) afronta su 16.º Dakar. La piloto catalana sigue su progresión en la categoría de coches y correrá por quinta vez sobre cuatro ruedas. Ahora lo hará con un EBRO s800 XRR, junto a su copiloto Maurizio Gerini, y ya dando el salto a la categoría T1+, la máxima en el rally más duro del mundo. Su mejor posición en coches, la 15ª de 2024, y con la intención de resarcirse de su único abandono, el del año pasado en la primera etapa. La cita del 48º Dakar, del 3 al 17 de enero de 2026 en Arabia Saudí.
¿Cómo afrontas esta nueva edición del Dakar?
Afronto esta edición con muchísima ilusión. Es una edición especial, sin duda, después de tanto tiempo persiguiéndolo, pues llega la oportunidad con este EBRO de correr con un T1+. Muy contenta, la verdad.
¿Qué podemos esperar de este coche?
Es un gran coche para tener la oportunidad de luchar por buenas cosas. Sí que es verdad que es un primer año, que tenemos que tener esto en mente, pero que es un coche muy competitivo, que lo será más en el futuro cuando tengamos tiempo de trabajar más en él, y creo que podemos soñar con muy buenas cosas.
En el Rally de Marruecos ya tuviste buenas sensaciones...
Fue muy bien en Marruecos. Creo que fue el mejor entrenamiento posible. Al final, la mejor manera de probar cosas es corriendo carreras. Fuimos afinando cosas, pudimos probar cositas, corregir ahora durante estos días hasta enviar el coche problemillas que tuvimos, que al final de esto se trataba Marruecos. Y nos encontramos bien, aunque no pude tener a Gerry (el copiloto Maurizio Gerini) a mi lado por una apendicitis. Con muchas ganas de reencontrarme con él allí en Arabia.
¿Qué supone poder correr por fin en la categoría reina, en la Ultimate?
Mucha ilusión. Ya corríamos en la categoría reina, pero corríamos con un coche con dos ruedas motrices, que no nos dejaba estar en igualdad de condiciones, sobre todo en las etapas más de arena. Ahora tenemos finalmente el coche que soñábamos, por lo tanto, es un placer. Y, además, todo este proyecto con EBRO, que hayan contado conmigo como piloto del equipo, pues es un honor.
¿Cómo valoras el recorrido de esta edición?
Tenemos que tener en cuenta todo el Dakar. Por lo que dijo David Castera (director del Dakar), será dura tanto la primera como la segunda semana y, además, creo que empezamos a un nivel muy alto. Las primeras etapas son de piedra. Hemos hecho aquellas etapas, aquella zona y la conocemos bien, y es muy dura, muy exigente tanto para los coches como para nosotros. Por lo tanto, creo que tendremos que empezar un poco cautelosos, ser conscientes de ello. Será un Dakar para tener un poco de estrategia, de ser inteligentes y de ir de menos a más.
¿Y cómo lo afrontas después de la frustrante edición del año pasado?
Lo del año pasado no nos puede dar demasiada hambre, sobre todo los primeros días. Fue una cuestión un poco de mala suerte, por lo tanto, tarde o temprano tocaba volver a casa antes de tiempo. Sí que fue de una manera quizás demasiado cruel, pero al final siempre digo que las cosas malas pasan por algo. No hubiera imaginado ahora estar embarcada en este proyecto tan ilusionante. Muy contenta de que todo esto se haya hecho realidad, de volver a ser el coche con Gerry, y con muchas ganas de devolver esta confianza al equipo y que las cosas salgan bien.
¿Y una posición como objetivo para este Dakar?
Yo siempre soy competitiva y siempre sueño en mejorar, y tiene que ser el objetivo. Pero también tenemos que ser conscientes de que es un proyecto muy nuevo, que hemos tenido poco tiempo... yo no me pondría un número, simplemente quiero ver la sonrisa de todo el equipo cuando lleguemos al final del Dakar, que querrá decir que las cosas han ido bien.
Ahora tenemos finalmente el coche que soñábamos
Para terminar, ya marchándonos de la prueba deportiva del Dakar, ¿cómo ha evolucionado el papel y el trato de la mujer en Arabia Saudí?
Creo que ha dado un gran cambio. Recuerdo el primer año que fui, hace seis o siete años, para la primera presentación que se hizo del Dakar, y la verdad es que ahora ves un cambio muy grande. Realmente ha habido una evolución muy bestia en este tiempo. Sí que es verdad que es difícil dar una opinión porque estamos un poco en una burbuja. Al Dakar llegamos y nos vamos directo al vivac de Yanbu, estamos tres días allí, somos nosotros, al final no te das cuenta si estás en Arabia o podrías estar en cualquier desierto del mundo. Es difícil de decir porque no convivimos demasiado, pero sí que se siente un poco en grandes ciudades, en el aeropuerto... que las cosas cambian. Por suerte, está habiendo una evolución.
