La llegada de Jude Bellingham al Real Madrid fue celebrada como un golpe de autoridad en el mercado. Los blancos se llevaban a uno de los nombres más importantes del mercado asumiendo que era un futuro Balón de Oro. Sin embargo, más allá del césped, la adaptación, como buen inglés en el fútbol español, no ha sido del todo sencilla.
Dentro del vestuario blanco hay una realidad que se comenta en voz baja y que empieza a pesar. Y es que Bellingham todavía no se comunica con naturalidad con buena parte de sus compañeros, algo que ha ido generando cierta distancia desde su llegada. No es un problema futbolístico, pero sí humano, y en un vestuario como el del Real Madrid, eso más grave de lo que pueda parecer.
El idioma, una barrera más grande de lo esperado
El principal obstáculo es el idioma. Jude Bellingham aún no domina el español y su inglés tampoco encuentra demasiados interlocutores dentro de la plantilla. No todos los jugadores manejan bien su lengua, lo que ha provocado que el inglés apenas tenga relación cotidiana con cerca de la mitad del vestuario.
Esta falta de comunicación afecta a situaciones básicas para el día a día de un vestuario, donde se acaba generando la cohesión que después se ve en el terreno de juego. Aunque el cuerpo técnico actúa como puente cuando es necesario, la convivencia se resiente. Y es ahí donde el futbolista empieza a sentirse más aislado de lo que imaginaba al aterrizar en Madrid.
Una adaptación que todavía no está completa
Bellingham es plenamente consciente de la situación. Se trata de un proceso de adaptación que requiere más tiempo de lo normal. El futbolista asume que hasta que no hable español con soltura no podrá sentirse integrado al cien por cien dentro del grupo. La conexión entre compañeros es clave, especialmente en momentos de tensión, y no poder comunicarse con naturalidad complica la creación de lazos fuertes a los que agarrarse cuando vienen momentos complicados, que últimamente no han sido pocos.
Así pues, mientras sobre el césped su impacto es indiscutible, fuera de él la adaptación de Jude Bellingham sigue en construcción. El talento está y el compromiso parece que a veces también. Solo falta que el idioma deje de ser un muro para que el inglés pueda sentirse plenamente parte del Real Madrid dentro y fuera del campo.
