El nombre de José Mourinho vuelve a entrear en escena como posible solución de emergencia para un Real Madrid que busca recuperar su capacidad competitiva. En determinados sectores del club consideran que el técnico portugués es el único capaz de imponer disciplina y reconducir un vestuario que, según esa visión, necesita mano firme y una voz autorizada que comience a cambiar las cosas. Sin embargo, su regreso no sería incondicional.

Las conversaciones preliminares apuntan a una exigencia muy concreta. Y es que Mourinho quiere garantías totales de control del equipo. Eso implica diseñar una plantilla alineada con su idea de juego y, sobre todo, con su concepto de obediencia que siempre lo acompaña allá donde va. El técnico no está dispuesto a asumir el cargo si no tiene poder sobre la configuración de la plantilla del Real Madrid, especialmente del centro del campo.

Bellingham y Valverde, en el foco

Dentro de ese planteamiento aparecen los nombres de dos estrella como lo son Jude Bellingham y Fede Valverde. El entrenador considera que ambos son futbolistas de gran talento, pero entiende que funcionan como versos libres en la estructura del equipo. Para Mourinho, el centro del campo debe ser el núcleo de disciplina estratégica, no un espacio en el que cada uno hace lo que quiere. Según el portugués, la medular no admite distracciones.

Jude Bellingham Real Madrid
Jude Bellingham Real Madrid

El portugués acepta creatividad en zonas ofensivas, pero exige rigor absoluto en la medular. Bajo su modelo, los centrocampistas deben ejecutar el plan sin desviaciones. La percepción interna es que ni Bellingham ni Valverde encajan en ese perfil de soldados que el técnico considera imprescindibles para reconstruir el bloque competitivo del Real Madrid.

Un proyecto bajo condiciones estrictas

La posible firma de José Mourinho estaría, por tanto, supeditada a una reestructuración profunda del equipo. No se trataría solo de un cambio de entrenador, sino de una redefinición del liderazgo dentro del vestuario. El técnico quiere un equipo que responda sin duda algunoa a lo que propone desde su libreto, especialmente en los partidos de máxima exigencia, donde los errores se pagan muy caros.

En el club son conscientes de que aceptar esas condiciones implicaría decisiones de gran impacto deportivo y mediático. La continuidad de Bellingham y Valverde sería incompatible con el modelo que plantea Mourinho. El debate ya no es únicamente quién debe entrenar al Real Madrid, sino qué tipo de equipo quiere construir para volver a dominar.