La situación de Trent Alexander-Arnold en el Real Madrid podría complicarse aún más si se confirma la llegada de José Mourinho al banquillo blanco. El lateral inglés, que ya no atraviesa un escenario nada agradable bajo el manod de Álvaro Arbeloa, no encajaría en la idea de juego del técnico portugués, cuya prioridad histórica en esa posición siempre ha sido la solidez defensiva y no el brillo que se pueda tener en ataque.

En todo el mundo saben que Trent Alexander-Arnold es un futbolista diferencial a la hora de atacar. Su calidad en la distribución, su visión de juego y su capacidad para generar ventajas poniendo balones medidos gracias al guante que tiene en el pie derecho lo convirte en un jugador único en el mundo. Sin embargo, su rendimiento defensivo ha sido objeto de debate durante años, especialmente cuando un extremo rival lo encara con insistencia.

Mourinho y su exigencia con los laterales

El estilo de Mourinho ha sido muy similar a lo largo de su carrera. Sus equipos se caracterizan por la disciplina defensiva, la cual lo vertebra todo. En ese modelo de juego, los laterales no solo deben proyectarse en ataque, si no pueden garantizar un rendimiento defensivo impecable. Es una posición importante dentro de su sistema y la priopridad es defender y después pensar en atacar.

Trent Alexander Arnold Real Madrid / Foto: EFE
Trent Alexander Arnold Real Madrid / Foto: EFE

Bajo esa lógica, Alexander-Arnold no sería un lateral ideal para su esquema, independientemente de su talento ofensivo. Y es que, si puede dar asistencias, pero no cierra bien atrás, es un jugador que no entra en los esqeumas de un Mourinho que tiene muy claro que el inglés no es su perfil para la banda derecha.

Un futuro aún más incierto

Si el inglés ya ha visto reducido su peso con Arbeloa, el escenario con Mourinho podría ser todavía más restrictivo. Su nulo encaje se convertiría en un obstáculos insalvable con el luso. En un contexto de máxima exigencia como el del Real Madrid, la adaptación al modelo del entrenador es fundamental. Y es que el debate no gira en torno a la calidad del jugador, sino a la compatibilidad con la idea de un Mourinho que no suele modificar su estructura para acomodar perfiles que considera desequilibrados en tareas defensivas.

Así pues, en caso de producirse ese relevo en el banquillo, el lateral inglés podría enfrentarse a un escenario aún más complejo. La lectura es clara y con Mourinho al mando, el margen para un lateral de marcado perfil ofensivo se estrecharía al máximo.