Rodri empieza a cansarse de una negociación que no termina de avanzar. El centrocampista quiere jugar en el Barça y ya dio luz verde para que el club azulgrana negociara con el Manchester City, pero las diferencias económicas siguen bloqueando el acuerdo. Después de dos propuestas rechazadas, el futbolista ha pedido a sus agentes que vuelvan a analizar todos los escenarios disponibles en estos momentos.
Su postura, sin embargo, tiene un límite claro, ya que no piensa declarar una guerra al City para conseguir el traspaso. Rodri mantiene una excelente relación de cariño con el club inglés, valora todo lo vivido en Manchester y no quiere convertir su salida en un conflicto. Todo lo contrario. De este modo, si el Barça no alcanza las exigencias económicas, está preparado para regresar, hablar con la entidad y estudiar incluso su continuidad.
El City no cede y Rodri tampoco quiere forzar
El City rechazó una segunda oferta azulgrana cercana a los 60 millones de euros y pretende recibir una cantidad superior. El Barça prepara otro esfuerzo, pero tampoco quiere entrar en una subasta por un jugador de 30 años que termina contrato en 2027. Esa distancia deja a Rodri atrapado entre su sueño blaugrana y el respeto hacia el equipo que se lo ha dado todo.
Por eso sus agentes deberán reactivar conversaciones en varios frentes. Primero intentarán acercar las posiciones entre Barça y City sin exigir públicamente una salida. Si la negociación vuelve a fracasar, el siguiente paso será reunirse con los responsables ingleses para conocer qué proyecto ofrecen a Rodri y si existe margen para recuperar las conversaciones sobre una renovación.
Si el Barça no llega, volverá a escuchar al City
Rodri había rechazado anteriormente prolongar su contrato porque quería escuchar las opciones para regresar a España. El Barça terminó situándose como su destino preferido, pero eso no significa que vaya a utilizar medidas de presión. No contempla ausentarse de entrenamientos, realizar declaraciones contra el City o pedir que rebajen su precio para facilitar el fichaje.
La decisión obliga al Barça a moverse. Si quiere cerrar a Rodri, deberá presentar una propuesta capaz de convencer al City y hacerlo pronto. De lo contrario, el centrocampista dará instrucciones a sus agentes para enfriar la operación y reconstruir los puentes con Manchester. Su prioridad sigue siendo vestir de azulgrana, pero no a cualquier precio personal. Rodri quiere salir bien, agradecido y sin romper una relación construida durante años. Si los clubes no encuentran un acuerdo, aceptará continuar y volverá a escuchar al City. El mensaje a sus representantes es sencillo: negociar todo lo posible, pero no forzar nada.
