Después de la derrota en Anoeta, el Barça vive un momento de tensión y Hansi Flick no está dispuesto a mirar hacia otro lado. Tras varios partidos en los que el equipo ha mostrado debilidades defensivas, el técnico alemán ha decidido actuar. Después del partido ante la Real, Flick se ha reunido con Jules Koundé y Pau Cubarsí, dos futbolistas llamados a ser pilares atrás, para trasladarles que el nivel mostrado no es suficiente y la falta de concentración está costando puntos al equipo.
La preocupación del entrenador está en su actitud. Flick considera que ambos defensas han estado muy por debajo de su rendimiento habitual, especialmente en partidos donde el Barça necesitaba seguridad y contundencia. Ante la Real Sociedad, donde tanto Koundé como Cubarsí firmaron un encuentro muy flojo, con errores importantes, falta de contundencia en los duelos y una sensación constante de inseguridad en la zaga.
Flick detecta una falta de concentración preocupante
El técnico alemán entiende que el margen de error en el Barça es mínimo. Por eso, en la reunión ha sido directo y sin rodeos. Les trasladó que no puede permitirse que estén desconectados. Flick cree que el problema no es de calidad, sino de compromiso y atención, dos aspectos que considera innegociables en su proyecto, pero que Cubarsí y Koundé no cumplen.

En el caso de Koundé, el cuerpo técnico esperaba un liderazgo mayor, tanto dentro como fuera del campo. Flick considera que el francés debe dar un paso adelante y asumir responsabilidades, especialmente en partidos grandes. Con Cubarsí, el mensaje fue distinto pero igual de contundente: su proyección es enorme, pero no puede relajarse ni un solo minuto, porque en la élite cualquier despiste se paga caro.
Aviso claro y consecuencias si no hay reacción
Si no hay una reacción inmediata, habrá consecuencias en forma de banquillo o cambios en la jerarquía defensiva. El entrenador exige máxima implicación en los entrenamientos y una mejora clara en la toma de decisiones durante los partidos. Para Flick, defender bien es una cuestión de mentalidad y concentración absoluta. En el vestuario el mensaje ha llegado. Ambos jugadores son conscientes de que su rendimiento ha generado dudas y que el Barça no puede permitirse seguir concediendo ventajas atrás. El calendario aprieta y el margen de error se reduce cada jornada.
La realidad es que Flick quiere un Barça mucho más fuerte e intenso. Y esta reunión con Koundé y Cubarsí es una señal inequívoca de que el técnico alemán no va a tolerar bajadas de nivel ni problemas de actitud. El aviso está lanzado. Ahora, la pelota está en su tejado.