Marc Bernal empieza a cansarse de una situación que Hansi Flick conoce perfectamente. El joven centrocampista trabaja bien, responde cada vez que entra y mantiene un nivel alto en los minutos que recibe, pero su protagonismo sigue siendo mínimo. El problema es evidente: Rodri y Pedri son intocables y Bernal casi siempre aparece cuando el partido ya está decidido.
La incomodidad empieza a crecer porque Bernal considera que está haciendo méritos suficientes para tener oportunidades más importantes. No pide convertirse en titular de un día para otro, pero sí sentir que existe una competencia. Entrar siempre durante los últimos minutos termina transmitiendo la sensación de que su papel está cerrado de antemano.
Rodri y Pedri bloquean prácticamente todas sus opciones
Flick está encantado con el rendimiento de Rodri y Pedri. El primero controla la base del centro del campo y el segundo aporta pausa, creatividad y capacidad para acelerar cuando encuentra espacios. Juntos forman una pareja que el técnico considera fundamental para sostener el juego del Barça.

Eso deja a Bernal en una posición muy complicada. Su perfil encaja especialmente como pivote, precisamente la zona donde Rodri tiene una jerarquía enorme. Además, cuando Flick quiere modificar el centro del campo, suele priorizar otras soluciones antes que darle una titularidad completa al canterano.
Bernal quiere que el rendimiento tenga recompensa
La frustración nace de ahí. El joven entiende perfectamente la competencia, pero también considera que entrenar bien y rendir cuando juega debería servir para algo más que acumular apariciones testimoniales. Flick sabe que prolongar demasiado esta dinámica puede terminar generando un problema. Dentro del club nadie quiere que Bernal interprete su situación como falta de confianza. Sigue siendo considerado uno de los proyectos más importantes de la Masía y existe plena confianza en su futuro. Pero el presente empieza a exigir decisiones.
El propio Flick tendrá que encontrar partidos en los que pueda darle más recorrido, incluso compartiendo centro del campo con alguno de los titulares. Mantenerlo permanentemente como última alternativa puede frenar una progresión que necesita minutos reales. Bernal no ha planteado ningún ultimátum, pero su malestar empieza a ser conocido. Rodri y Pedri son intocables, aunque el joven quiere demostrar que eso no debería significar quedarse siempre fuera. Flick lo sabe y tendrá que gestionar una competencia que, hasta ahora, está siendo demasiado desigual.