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Hansi Flick ha trasladado al Barça una petición muy clara antes de cerrar la plantilla: resolver las salidas de Roony Bardghji y Marc Casadó. El técnico considera que ambos tienen cualidades importantes, pero también entiende que ahora mismo ocupan posiciones con demasiada competencia y que mantenerlos sin un papel definido puede terminar generando un problema dentro del vestuario.

La preocupación no pasa únicamente por los minutos. Flick quiere trabajar con una plantilla corta, jerarquías claras y futbolistas que sepan exactamente qué se espera de ellos. Bardghji y Casadó corren el riesgo de empezar la temporada muy atrás en la rotación, algo que podría provocar frustración, peticiones de salida en enero y una tensión innecesaria dentro del grupo.

Bardghji necesita jugar cada semana

El caso de Bardghji es especialmente delicado porque necesita continuidad para recuperar la progresión que prometía antes de sus problemas físicos. En el Barça encuentra una competencia enorme en las bandas, con Lamine Yamal como referencia absoluta y varias alternativas capaces de ocupar ambos costados. Flick no quiere que un jugador joven pase meses acumulando entrenamientos sin competir.

Roony Bardghji entrenament Barça Europa Press

La prioridad sería encontrar una venta o una operación que permita al club mantener cierto control sobre su futuro. El cuerpo técnico cree que Bardghji todavía puede convertirse en un futbolista importante, pero entiende que hacerlo desde el banquillo del Barça será muy difícil. Necesita partidos, confianza y libertad para equivocarse sin soportar una presión constante.

Casadó también ha perdido espacio

Marc Casadó afronta una situación parecida en el centro del campo. Marc Bernal ha ganado peso como pivote, mientras Pedri, Gavi y otras opciones reducen todavía más sus posibilidades. Flick valora su carácter y su trabajo, pero considera que no puede prometerle los minutos necesarios para mantenerlo satisfecho durante toda la temporada.

Por eso ambas operaciones se han convertido en prioridad. El Barça necesita ingresos, liberar fichas y evitar una plantilla excesivamente cargada. Flick teme que mantener jugadores importantes sin participación termine dañando la convivencia y obligándolo a gestionar conflictos evitables. Bardghji y Casadó no salen por falta de talento, sino porque el entrenador considera que su crecimiento exige otro escenario. Si las ventas no se resuelven, empezará el curso con dos futbolistas sabiendo que están lejos de los planes principales. Ese contexto puede convertirse rápidamente en un problema de vestuario, especialmente cuando lleguen las primeras semanas sin minutos y aumente la presión por cambiar de situación.