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Hansi Flick quiere resolver cuanto antes una de las grandes incógnitas que deja la llegada de Rodri al Barça: cómo encajará Pedri a su lado. El alemán sabe que el canario necesita mucho contacto con el balón para dominar los partidos y teme que la presencia de un pivote tan controlador pueda reducir su influencia en la construcción.

Por eso ha marcado una fecha límite para evaluar la convivencia. El estreno ante el Elche no servirá como referencia porque Rodri todavía no estará disponible, pero el segundo partido de Liga sí será utilizado como prueba real. Flick quiere observar movimientos, alturas y reparto de responsabilidades antes de fijar definitivamente el nuevo centro del campo.

Rodri obliga a Pedri a cambiar algunas costumbres

Rodri acostumbra a iniciar las jugadas, pedir constantemente el balón a los centrales y controlar el ritmo desde la base. Pedri también disfruta bajando para participar y ordenar, una función que realiza con naturalidad en el Barça. Si ambos ocupan las mismas zonas, el equipo puede perder profundidad y acumular demasiados futbolistas por detrás del balón.

Rodri entrenant amb el Barça

Flick quiere que Pedri avance unos metros, reciba entre líneas y convierta su talento en más ocasiones, asistencias y llegadas al área. La idea no es quitarle protagonismo, sino trasladarlo hacia zonas donde pueda decidir. Rodri asumiría más responsabilidad en la primera fase y permitiría al canario ahorrar recorridos y aparecer con mayor frescura cerca del último tercio.

El segundo partido marcará la primera conclusión

El cuerpo técnico utilizará los entrenamientos posteriores al Elche para acelerar los automatismos entre ambos. Flick quiere comprobar especialmente cómo reaccionan cuando el rival presiona alto, quién baja a recibir y qué jugador debe ocupar el espacio libre. También observará la presión tras pérdida, porque una mala distribución puede dejar al equipo partido y exponer a Rodri.

Pedri mantiene toda la confianza del entrenador, pero deberá demostrar capacidad de adaptación. Flick no quiere dos organizadores haciendo lo mismo, sino dos centrocampistas complementarios. Si el canario encuentra su sitio, el Barça puede construir una sociedad dominante; si se apaga, el técnico tendrá que modificar alturas o acompañantes. El segundo partido no será una sentencia definitiva, pero sí la primera fecha marcada para obtener respuestas. Rodri llegará como nuevo jefe del pivote y Pedri tendrá que demostrar que puede seguir siendo determinante sin necesitar controlar cada inicio de jugada. Flick considera que esa adaptación puede decidir buena parte del techo competitivo del equipo esta temporada. La prueba servirá para definir el nuevo equilibrio azulgrana.