Una plataforma de Sijena programa una jornada de "memoria y verdad" en el enésimo intento de difamar a Gudiol

La plataforma Sixena Sí ha programado para el próximo 24 de octubre una jornada de "memoria y verdad" sobre "el arranque y expolio" de las pinturas del Real Monasterio de Santa María de Sijena, coincidiendo con el 90 aniversario de las actuaciones del patrimonialista catalán Josep Gudiol en la sala capitular de dicho monasterio. Se consuma de esta manera el último movimiento para desacreditar y difamar la labor de Gudiol, artífice del Comité para el Salvamento del Patrimonio Artístico que llegó al Monasterio de Sijena después de que este fuera quemado por grupos revolucionarios y anarquistas, donde se puso a llorar ante los destrozos y se apresuró para poder salvar lo que quedaba de aquella joya del románico aragonés, tumba real y patrimonio compartido a ambos lados del Segre. 

Según indica la plataforma convocante de los actos, se pretende "esclarecer unos hechos históricos que, noventa años más tarde, continúan siendo objeto de interpretaciones interesadas y de una creciente campaña de desinformación". En este punto, ataca a algunos medios de comunicación catalanes por hablar "acríticamente" de la figura de Gudiol, sobre quien señalan su actuación "en contexto de guerra y de confiscación de bienes" y su "doble condición de funcionario y marchante de arte". Sin darse cuenta, tal vez, de que presentar a Gudiol como un simple marchante de arte que se dedicó al expolio de arte sin hablar de su trabajo de restauración, también fundamenta la desinformación y las "interpretaciones interesadas" a raíz de lo que pasó.

Gudiol, en su faceta de miembro incansable del Comité para el Salvamento del Patrimonio Artístico, viaja por Catalunya, y después por Aragón, haciendo inventario y recogiendo los bienes artísticos que pudieran correr peligro de caer en manos de la furia revolucionaria inmediatamente posterior al golpe de estado de julio de 1936, pero también del enemigo golpista. Sus viajes lo llevan a Vic o a Manresa y, más tarde, pide entrar en Aragón. En octubre del 36 llega a Sijena y quedó sorprendido por el riesgo que sufrían sus ricas pinturas y policromías después de que un incendio quemara buena parte de lo que había. "No pude contener mis lágrimas ante las cenizas de uno de los mejores monumentos del mundo", escribe el mismo Gudiol en un diario del viaje, recuperado por la Comisión de la Dignidad. "Después del golpe recibido a la vista de Santa María del Mar incendiada, esta ruina de Sijena fue mi mayor impresión de estos tres años de tragedia", insiste.

Poner en duda su ánimo patrimonialista

La Generalitat republicana le entregó 4.000 pesetas y, con la ayuda del Comité de Vilanova de Sixena, que le dijeron al mismo Gudiol que estaban dispuestos "a hacer todo lo posible por salvar algo si era posible de las pinturas de la sala capitular" y entregaron lo que ellos mismos habían conseguido salvar de su patrimonio. Su gesta en Sixena, que hizo posible el rescate y la restauración de un patrimonio único en el mundo, de la joya cromática del siglo XIII aragonés, es tildada desde la plataforma como una confiscación y un expolio, así como la labor de la Generalitat republicana para preservar el patrimonio del país. Ya lo dice la jueza del caso en su sentencia: "Tampoco se puede afirmar cuál fue el ánimo concurrente en Gudiol, si puramente lucrativo o de salvaguardar las pinturas", asegura, a pesar de los testimonios que el mismo Gudiol dejó por escrito sobre su emoción y ganas de salvarlas.