El fichaje de Alesandro Bastoni parece que va a ser una cuestión de tiempo para que se cierre. En el Barça están convencidos de que el italiano acabará vistiendo la elástica blaugrana y en el club planifican la próxima temporada con el todavía jugador del Inter muy en la cabeza. Es por eso que Flick ya ha comenzado a organizar lo que espera que pase de cara a la 26/27.

El técnico alemán siempre ha dejado muy claro que no quiere acumulación de jugadores en posiciones clave. Y menos aún si eso implica tener futbolistas importantes sin minutos y descontentos.

Bastoni cambia toda la estructura defensiva

En este sentido, la llegada del central italiano reordenaría completamente la defensa. Con él, Hansi Flick visualiza una pareja titular muy definida con Pau Cubarsí y Bastoni como ejes de la zaga. A partir de ahí, el resto pasarían a un rol secundario. El técnico alemán ya cuenta con alternativas suficientes. Gerard Martín, Eric Garcia y Christensen pueden cubrir rotaciones, mientras que Koundé también puede actuar como central en caso de necesidad.

Araujo
Araujo

De este modo, el exceso de centrales es claro. Y ahí aparece el primer nombre señalado, Ronald Araujo. Flick no quiere tener a un jugador de ese nivel en el banquillo de forma habitual, y su salida empieza a contemplarse como una opción lógica dentro del escenario que dibuja la llegada de Bastoni.

Casadó también pierde sitio en el nuevo plan

A partir de ahí, el segundo movimiento afecta al centro del campo. Y es que la idea del técnico pasa por potenciar el rol de Eric Garcia como comodín del equipo, capaz de actuar como central, lateral o pivote según las necesidades que haya. Esto le daría un peso constante en la rotación. Pero para que eso ocurra, alguien debe salir. Y ese es Marc Casadó.

El canterano ha ido perdiendo protagonismo y, con este nuevo planteamiento, su continuidad pierde aún más sentido. Flick considera que no tendrá minutos suficientes y que su salida puede ser beneficiosa tanto para el jugador como para el equilibrio de la plantilla. De este modo, el Barça no solo piensa en fichajes, sino también en ajustar lo que ya tiene. Así pues, la posible llegada de Bastoni provoca un efecto dominó. Porque reforzar una posición no siempre significa sumar, sino también saber qué piezas ya no encajan. Y en este caso, Flick ya ha empezado a tomar decisiones.