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Hansi Flick ha decidido elevar el tono con Jules Koundé. El técnico alemán ha mantenido una reunión directa con el defensa para dejarle claro que no tolerará una nueva indisciplina relacionada con la puntualidad. Después de varios retrasos castigados con suplencias, el mensaje interno cambia de dimensión, si vuelve a llegar tarde, puede quedar fuera de la dinámica del Barça de inmediato.

Flick ha sido coherente desde su llegada. Para él, la puntualidad no es una cuestión menor ni una manía personal, sino una norma de respeto hacia el grupo. Koundé ya perdió la titularidad en varias ocasiones por llegar tarde a charlas previas a partidos y llegó incluso a pedir que miembros de seguridad lo avisaran con antelación para evitar reincidir.

La paciencia de Flick se agota

El problema es que el entrenador considera que Koundé ya ha recibido suficientes advertencias. No se trata de un jugador joven que todavía desconozca las normas, sino de uno de los futbolistas con más peso de la plantilla. Flick entiende que precisamente por eso debe dar ejemplo y no obligar al cuerpo técnico a repetir una conversación que considera cerrada.

Kounde entrenament pretemporada

El Barça también endureció su sistema de sanciones por impuntualidad. Durante la segunda temporada de Flick, los capitanes participaron en la implantación de multas económicas que podían alcanzar cifras importantes. El objetivo era evitar que los retrasos afectaran directamente a los minutos, pero el técnico mantiene intacta una idea: quien rompe reiteradamente las reglas perjudica la autoridad del vestuario.

Koundé se juega mucho más que una suplencia

La reunión sirve como último aviso. Flick valora muchísimo a Koundé por su físico, su versatilidad y su capacidad para competir tanto como lateral derecho como central, pero no piensa protegerlo si vuelve a incumplir. Una nueva falta de puntualidad podría apartarlo de una convocatoria, de los entrenamientos principales o incluso precipitar una decisión de mercado.

Koundé sabe que la competencia también ha aumentado. Eric García puede actuar en el lateral, Xavi Espart empuja desde la cantera y el club estudia distintas fórmulas para reorganizar la defensa. Flick no quiere perder a un jugador importante, pero tampoco permitirá excepciones. El mensaje de la reunión es inequívoco: no habrá otro retraso sin consecuencias. El francés conserva crédito deportivo, pero su margen disciplinario está agotado. Si reincide, el castigo ya no será empezar un partido en el banquillo, sino comprobar que su lugar en el Barça puede ponerse en cuestión esa misma semana, sin margen para nuevas explicaciones ni disculpas internas.