El Barça ya empieza a tomar decisiones de calado de cara a la próxima temporada, y algunas afectan directamente a nombres de peso. El técnico Hansi Flick ya ha dado señales claras sobre qué jugadores no entran en sus planes, y el mensaje empieza a trasladarse también al terreno de juego.

Y es que hay dos casos que reflejan perfectamente esta situación, como lo son Marcus Rashford y Robert Lewandowski. Ambos están cada vez más cerca de salir, en un contexto donde su continuidad parece prácticamente descartada.

Flick marca el camino con sus decisiones

La realidad es que las decisiones del técnico alemán están siendo más reveladoras que cualquier declaración. En el último partido ante el Celta, Flick dejó pistas claras sobre su idea de equipo. A pesar de la ausencia de Raphinha, Rashford no fue la primera opción para ocupar su lugar.

Marcus Rashford Barça
Marcus Rashford Barça

En su lugar, el entrenador optó por soluciones alternativas, como la presencia de Gavi en una posición ofensiva. Un movimiento que no es casual y que refleja la falta de confianza en el extremo inglés. Rashford, que llegó cedido con opción de compra, no ha conseguido consolidarse. Su rendimiento no ha cumplido las expectativas y todo apunta a que el Barça no ejecutará esa opción al final de la temporada.

Lewandowski, un final que se acerca

El caso de Lewandowski es distinto, pero el desenlace podría ser similar. El delantero polaco finaliza contrato en junio y, según distintas informaciones, no hay avances para su renovación. A pesar de su peso en el vestuario y su trayectoria, el club parece decidido a iniciar una nueva etapa en la delantera. La falta de continuidad en su rendimiento y la necesidad de rejuvenecer la plantilla influyen en esta decisión.

Flick, consciente de la situación, ya estaría gestionando el equipo pensando en el futuro. La ausencia de protagonismo en determinados momentos apunta en esa dirección. Así pues, el Barça empieza a definir su próximo proyecto con decisiones que no siempre son fáciles. Rashford y Lewandowski son dos ejemplos de cómo el rendimiento y la planificación pesan más que el nombre. El verano se presenta como un punto de inflexión, y el club ya ha empezado a mover ficha.